Iván y sus amigos es la banda de un joven de 16 años. Pero no es la típica banda formada por un grupo de adolescentes que buscan divertirse los fines de semana. Es el grupo que conformó un joven con autismo, que encontró en la música el camino para desarrollarse y conectarse con el mundo.

Ivan Demirci es el nombre de este joven que compone sus propias canciones y junto con su banda de amigos difunden un mensaje de esperanza y superación. El 2 de julio tocaron en el Jockey Club de San Isidro. El tercer show del grupo, que tiene dos discos y planean otro más para el próximo año.

“El momento bisagra de la banda fue el año pasado en la cena de Panaacea (Programa Argentino para niños, adolescentes y adultos con condiciones de espectro autista), donde la banda fue invitada como actor especial. Esa fue una noche mágica y fantástica para Iván. A raíz de eso nos hicieron una nota en canal 13 y empezamos a recibir muchos contactos de familias de chicos con discapacidades, que querían transformarse y desarrollar un talento especial. Ahí nos dimos cuenta que Iván está dando un mensaje diferente y motivacional y decidimos empezar a difundirlo”, explicó el padre de Iván, Ricardo Demirci.

Creemos que todas las familias tienen que mirar en sus hijos las fortalezas que tienen y no llorar por sus debilidades. Iván es muy buen músico, y hay otros jovenes que son muy buenos en otras cosas. El mensaje que queremos dar con la banda de Iván es que todo en la vida es posible y queremos que el pueda desarrollar su vida futura desde la música, y que pueda crecer en su talento y su vida sea un mensaje motivacional“, continuó el padre.

“Nos enseñó a mirar las cosas desde otro ángulo y nos hizo más sensibles. La lucha, fue lo más importante que aprendimos de él, una lucha sin que nada te importe. Si hace ocho años si alguien me decía que iba a hacer esto yo creía que era muy difícil. Él me demuestra que la lucha vale la pena“, agregó Demirci.

 

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LA HISTORIA DE IVÁN

El adolescente vivió los primeros dos años de su vida como un niño normal, pero cuando cumplió los dos años dejó de tener un desarrollo normal. En ese momento sus padres consultaron con distintos especialistas y descubrieron que tenía autismo.

Durante sus primeros años de jardín de infantes fue a un colegio normal, donde asistía con una profesora integradora y se adaptó a ese grupo con mucho éxito. Su padre recuerda cómo fueron esos años: “Estaba rodeado por un grupo de niños fantásticos que lo trataban como un par, lo alentaban y lo estimulaban. Fueron los mejores terapeutas que tuvo en su vida”.

A los diez años uno de los psicólogos que lo atendía descubrió que Iván tenía un gran talento para la música y comenzó a usar este medio para comunicarse con él y como una forma de terapia.

“Iván siempre tuvo una debilidad por la música, desde chiquito. A los cuatro años empezó a tener un musicoterapeuta  y cuando escuchaba la música empezaba a hacer percusión con cualquier cosa que tuviera a mano”, recordó el padre.

“A los 10 años tuvo un psicólogo que me dijo: “este chico más que autista es músico”. Y venía a casa a tratarlo con una guitarra, y así empezaron a hacer un tratamiento con la música”, agregó Demirci.

Sebastián (el psicólogo) decía que Iván era un fenómeno en música y lo quiso llevar a una escuelita de rock. Al año y medio de eso, los mismos profesores que estaban en esa escuelita le dijeron a Iván de armar una banda, por el ritmo que tenía y como tocaba la percusión”, recordó el padre.

A fin de 2012 se terminó de concretar el proyecto de la banda se formó la banda y ensayaron durante un año, hasta que dieron el primer recital en un bar y el segundo junto con otras bandas.

El resto de los miembros de la banda, Juan, Diego y Pato, eran profesores de la escuela de rock, donde lo conocieron a Iván: “Se lleva impresionante con ellos, los adora y ellos son divinos con él, lo ayudan, apoyan y tienen una relación muy linda. Por eso eligieron ese nombre para la banda, porque a pesar de la diferencia de edad, son realmente amigos”, explicó el padre.

Iván, un ejemplo de superación nos deja un claro mensaje de que se puede emprender todo lo que nos propongamos, no hay obstáculos sólo proprósitos y metas por cumplir.

Fuente:
Diario “La Nación”. Buenos Aires. Argentina. 29/06/15