Los hermanos Sergio y Juan Manuel Aznárez Ros recorren los 1.313 kilómetros que separan Cuenca de Tinerhir, una recóndita aldea del Atlas Marroquí. De estos dos valientes hermanos, Sergio es ciego, nació sin globos oculares. Su infancia transcurrió en un ir y venir al hospital. Cada cierto tiempo debía pasar por el quirófano para ampliar sus cavidades orbitarias. Era un tránsito necesario para que su crecimiento facial fuera correcto.

Sergio no entendía lo que sucedía. Todo lo que le rodeaba era agresivo, doloroso. Se encerró en sí mismo. Dejó de interactuar con lo demás. Sus padres pensaron que era causa de su ceguera. La vida les reservaba otra desagradable sorpresa. Cuando cumplió los 8 años y, gracias a Mati, su profesora, descubrieron que padecía autismo.

Los 1.313 kilómetros son la excusa perfecta para lanzar un mensaje de optimismo a la sociedad. “No queríamos contar la historia de Sergio, queríamos que él mismo la contara, por eso pensamos en realizar esta travesía”, apunta Juanma. La idea rondaba en su cabeza desde hace tiempo, pero se materializó tras ver cómo su hermano disfrutaba de un viaje a Tailandia y de seis meses de residencia en Brighton, donde vivió el mayor de los Aznárez durante seis años.

Su hoja de ruta establece 60 kilómetros por día en las primeras jornadas. “Luego seguro que subimos a 80 ó 100, pero siempre al ritmo de Sergio”, corrobora su hermano. Será casi un mes donde ambos compartirán noches de acampada, pedaladas por tierra y asfalto, viajes en autobús o en barco.

Miles de experiencias que, en forma de documental, tratarán de contagiar a todo el mundo con la eterna felicidad de Sergio. Un relato en primera persona.

Fuentes:
lasonrisaverdadera.org/
facebook.com/algoparasergio

twitter.com/AlgoparaSergio