Discapacidad e inteligencia Emocional

Desde hace aproximadamente dos décadas, gana terreno un aspecto de la Inteligencia que no siempre se tiene en cuenta: la Inteligencia Emocional. Aquellos que siguen sus principios sostienen que su potenciación mejora la calidad de vida de aquellas personas que tienen inconvenientes serios para relacionarse con otras y que ello resulta patente en los casos de individuos con diferentes condiciones y discapacidades.
Lo que conocemos como “inteligencia” tiene diversas facetas, al extremo que, en realidad, pese a que todos utilizamos la palabra en múltiples contextos, no existe una definición que logre consenso universal.
Usualmente, sin embargo, tendemos a asociar inteligencia con capacidad intelectual para resolver situaciones de diferente índole y, sobre todo, la emparejamos con rendimiento académico, profesional o distintas habilidades para solucionar problemas novedosos.

La Inteligencia Emocional (IE), no se relaciona con las competencias intelectuales sino con poder reconocer y manejar los sentimientos propios y los ajenos.

Algunos fundamentos de la Inteligencia Emocional

Si bien existieron formulaciones previas como la de Howard Gardner, quien ya por 1983 brindaba un concepto que ampliaba el que se tenía sobre la inteligencia, el de las “inteligencias múltiples”, que abarcaba mucho más que las habilidades intelectuales, Peter Sallovey, psicólogo social, actualmente presidente de la Universidad de Yale, junto con John D. Maier, psicólogo catedrático en la Universidad de New Hampshire, postularon por primera vez la Inteligencia Emocional en un artículo que publicaran en 1990.
Pero es Daniel Goleman, psicólogo norteamericano, quien, a partir de su best-seller “Inteligencia emocional” (1996) populariza el término.
Reconocer emociones y sentimientos es el elemento básico que nos permite relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.
Poder leer nuestros estados de ánimo y el de los demás implica, a su vez, actuar en consecuencia. Para ello no es suficiente con aprehenderlos, sino que también es necesario manejarlos, para poder desenvolvernos correctamente ante las circunstancias que se presenten.
La Inteligencia Emocional, también se forma con los pensamientos, las conductas, la autoaceptación, la solución de situaciones y las relaciones interpersonales.
Es imprescindible reconocer nuestros propios sentimientos y emociones como paso previo a saber lidiar con ellos, así como poder interpretar los de quienes nos rodean.
Una vez logrado esto, el paso siguiente es lograr manejarlos en forma adecuada. Esto permite que las personas podamos desarrollar las conductas adecuadas para evitar desbordes propios y actuar en consecuencia ante las manifestaciones de los otros.
A su vez, si no logramos autoaceptarnos, conocer nuestras fortalezas y debilidades, difícilmente podamos relacionarnos adecuadamente. Ello no implica complacencia, sino conocernos y adoptar estrategias que nos permitan equilibrarnos. Como consecuencia, si estamos centrados, podremos solucionar los problemas, las situaciones nuevas que se nos presenten sin que ello derive en un desequilibrio.
Y el corolario de todo esto es que de esta manera se puede establecer relaciones interpersonales de mayor calidad, logrando autocontrol y empatía hacia los demás.

Discapacidad

Lo que se propone desde las corrientes que siguen los postulados de la IE es que, aunque es deseable que se estimulen las competencias académicas, no se deje de lado esa otra forma de inteligencia, dado que ello mejora la calidad de vida de las personas.
Por eso Gardner explica que “la inteligencia es un potencial biopsicosocial que se manifiesta en la capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos a una o más culturas” y definía otras seis áreas de inteligencia, además de las relacionadas con el lenguaje y el pensamiento matemático: la musical, la espacial, la corporal cinestésica, la intrapersonal, la interpersonal y la naturalista.
A su vez, Salovey y Mayer explican que la IE es “la habilidad para manejar los sentimientos y emociones propios y de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar el pensamiento y la acción...”.
Uno de los problemas fundamentales respecto de la comunicación con los demás que afrontan las personas con discapacidad es que suelen poseer una autoestima baja, en parte por reconocer sus dificultades, pero también en parte por lo que le vuelve del medio en el que se desenvuelven.
Mediante la IE se busca que cada persona reconozca sus emociones y que logre etiquetarlas, ponerles un nombre, reconocer sus intensidades, manejar la magnitud de sus manifestaciones y buscar la manera adecuada de exteriorizarlas.
También se trabajan los pensamientos y las conductas, los que, junto con las emociones, forman un continuo interrelacionado, para que se comprenda que las formas negativas de expresarlos traen consecuencias del mismo orden, mientras que las positivas logran mejores resultados.

Otro aspecto importante que busca desarrollarse es la actitud frente a los problemas. Saber que existe una multitud de situaciones que requieren respuestas de diversa clase ayuda a estar preparados para afrontar acontecimientos nuevos y que existen alternativas para resolverlos, además de tomar conciencia de que, al mismo tiempo, hay otros que no tienen solución.
En ese sentido, también es importante que puedan simbolizar y verbalizar lo que les sucede, puesto que ello permite una vía alternativa de expresión a las explosiones emocionales o su represión.
A partir de poder identificar las emociones y los sentimientos personales se puede hacer lo propio respecto de los demás a través de la empatía. Esto es, basándose en la experiencia propia, se reconocen los de los interlocutores y es posible actuar en consecuencia, poniéndose en el lugar del otro.
Resulta obvio destacar que, según el tipo de discapacidad y del grado de expresión de ella en cada persona, será distinta la forma de encarar la educación emocional y el tiempo que requerirá su implementación y las estrategias a utilizar.
En general, las personas con Síndrome de Down, por ejemplo, tienen una mayor tendencia a la sociabilidad y, por lo tanto, los métodos a utilizar para que logren un manejo adecuado de los componentes de la IE suelen recibirse mucho más fácilmente que en aquellos casos de individuos diagnosticados con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad u otros.
Un aspecto importante a reconocer es aquel referido al lenguaje emocional, en este sentido, además de brindar elementos para poder asumir los signos propios, es necesario trabajar para que puedan reconocerse las manifestaciones de estados de ánimo en los otros.
Las señales de los estados de ánimo en las personas se muestran principalmente a través de expresiones faciales, tonos de voz, posturas y demás formas de comunicación verbales y no verbales.
Poder correlacionar estos elementos externos con los propios es uno de los objetivos a lograr, dado que, si bien las formas de expresarlos varían de persona a persona, sin embargo se reconocen patrones de lenguaje corporal con cierto grado de universalidad, por los cuales se puede tener una idea aproximadamente certera de lo que le sucede a aquel con quien se interactúa.

Cómo poner en práctica la Inteligencia Emocional

Las estrategias para trabajar la Inteligencia Emocional, recurren a conceptos tales como autoconocimiento, autonomía, autoestima, comunicación, habilidades sociales, escucha, solución de conflictos, pensamiento positivo, entre otros.
Lo que se busca es que las personas con discapacidad con dificultades emocionales puedan resolverlos en la medida de sus posibilidades, que aprendan a reconocer y a lidiar con sus limitaciones, para que ellas no terminen en frustración y en conductas disruptivas.

Las personas que han implementado los procedimientos relativos a la IE, han logrado una mayor tolerancia a la frustración, mayor participación en los asuntos que los conciernen, disminución de los estados depresivos, mayor aceptación social, mejoras importantes en su vida de relación, una visión más positiva de la vida entre otros.

Es importante que se estimulen las habilidades de los individuos y que se les brinden apoyos y ayudas en aquellas áreas en las que muestren deficiencias, sobre todo encarando la tarea con un enfoque positivo, resaltando los logros y no apuntando a los errores.

Nuestros modelos de conducta se aprenden,  por lo cual es importante que, sobre todo los padres, estén al tanto de las estrategias necesarias para desarrollar la IE de sus niños, teniendo en cuenta que funcionan como un espejo en el cual se reflejan las conductas que los hijos manifiestan. Son ellos quienes resultan la principal fuente de información y los que deben comprender que los pequeños adquieren múltiples conocimientos (entre ellos, los emocionales) poco a poco y, seguramente, aquellos que tienen problemas en dicha temática requerirán de un mayor esfuerzo y más paciencia.

Asimismo, cuando adquieren el lenguaje, es necesario hablar con ellos, explicarles y ayudarlos a reconocer y nombrar a sus emociones y alentarlos a expresarlas en forma correcta. Es imprescindible recurrir a los reforzamientos positivos, resaltar las virtudes y señalar los errores, pero sin remarcarlos.

El desarrollo de la IE, si bien ha recibido críticas (basarse en propuestas voluntaristas, fundadas en conceptos confusos y simplistas y ser un acopio inconexo de formulaciones de diversas ramas de la Psicología sin fundamento científico, entre otras), aparece como una herramienta a tener en cuenta para mejorar la calidad de la vida de relación de aquellas personas que, con o sin discapacidad, presentan problemas para intercomunicarse con otras y tener una buena autoimagen.

Fuente:

– Ronaldo Pellegrini: http://www.donaarte.org/?p=44
http://autismodiario.org/2015/06/29/educacion-emocional-con-y-sin-tdah/
http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0074036
http://reme.uji.es/articulos/numero22/article6/texto.html
http://www.elcisne.org/noticia/educar-emociones-nintildeos-incluidos-escuela-comun/3580. html
http://www.elcisne.org/noticia/inteligencias-multiples-discapacidad/306.html

 

Las Personas Impulsivas, tienen Menos Materia Gris en el Cerebro

Una investigación recientemente publicada en The Journal of Neuroscience, sostiene que aquellas personas propensas a la búsqueda de estímulos y con tendencia a actuar de forma impulsiva, tienen menos materia gris, especialmente en aquellas zonas cerebrales relacionadas con la toma de decisiones y el autocontrol. Además, esas diferencias pueden predisponer al abuso de sustancias.

Avram Holmes, psicólogo de la Universidad de Yale, y un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts en Boston, exploraron los correlatos neuroanatómicos de la búsqueda de sensaciones y la impulsividad.

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El análisis reveló importantes vínculos entre la búsqueda de sensaciones y la reducción del grosor cortical que se localizan preferentemente en las regiones implicadas en el control cognitivo, incluyendo la corteza cingulada anterior y la circunvolución frontal media.

Un estudio británico reciente demostró que los jóvenes con problemas de conducta, como agresividad y comportamiento antisocial, tienen menos materia gris en la amígdala, la ínsula y la corteza prefrontal del cerebro, áreas relacionadas con la toma de decisiones y la empatía.

Otros estudios concluyen que el consumo de sustancias puede afectar a la anatomía y el funcionamiento del cerebro con el tiempo. Los científicos no saben si hay presencia o no de anomalías cerebrales previas al consumo de sustancias, pero contribuyen a la probabilidad de que una persona desarrolle un trastorno por abuso de sustancias tóxicas.

El estudio de Avram Holmes

Holmes y sus colegas examinaron la variabilidad en la estructura del cerebro de 1.234 hombres y mujeres de 18 a 35 años de edad sin antecedentes de trastornos psiquiátricos o dependencia de sustancias. Utilizando imágenes de resonancia magnética (MRI), el equipo midió el tamaño de las regiones particulares del cerebro de cada participante.

Los participantes también completaron cuestionarios que evalúan rasgos asociados con la búsqueda de sensaciones y la impulsividad, como la necesidad de nuevas e intensas experiencias, la voluntad de tomar riesgos, y la tendencia a tomar decisiones rápidas. Los participantes también informaron sobre su consumo de alcohol, tabaco y cafeína.

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Los científicos encontraron que las personas que dijeron buscar altos niveles de estimulación o excitación tenían reducido el grosor cortical (de materia gris) en las regiones del cerebro asociadas con la toma de decisiones y el autocontrol. Los vínculos más fuertes se produjeron en áreas del cerebro relacionadas con la capacidad de regular las emociones y la conducta: la corteza cingulada anterior y la circunvolución frontal media.

Los cambios en esas estructuras cerebrales también se correlacionaban con una tendencia de los participantes a actuar por impulso y a un consumo elevado de alcohol, tabaco o cafeína.

Los resultados nos permiten tener una mejor comprensión sobre cómo las variaciones normales de la anatomía del cerebro en la población general pueden inclinar tanto las características temperamentales como los comportamientos de salud, incluido el abuso de sustancias“, dice Holmes, en una nota realizada en la Sociedad de Neurociencia estadounidense.

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La importancia de la variabilidad individual en la anatomía del cerebro sigue siendo un tema de debate en este campo, añade Holmes. “Se tiene previsto seguir examinando cómo podrían afectar los cambios en la anatomía y el funcionamiento del cerebro a estos y otros comportamientos asociados con el riesgo de enfermedad psiquiátrica y mala salud en general”.

The Journal of Neuroscience, 6 April 2016, 36(14): 4038-4049; doi: 10.1523/JNEUROSCI.3206-15.2016

La escritura como Terapia

Trabajar la escritura como una autobiografía es una poderosa herramienta de desarrollo personal. Permite volcar los enojos, miedos, malestares, emociones contenidas, es muy útil como ejercicio liberador de aquello que callamos.

En este artículo expertos en este tipo de terapia explican como acceder a los beneficios de la palabra escrita.

Ejercicios que transforman

Ángela Battignani, coordinadora de talleres “Cuerpos Escritos” en Francia, refiere que al escribir “estamos en contacto con alguien”, refiriéndose a esta frase cuando escribimos estamos más cerca de nosotros mismos, de nuestra verdad interior y se convierte en un modo de comunicación con uno mismo, uno que escribe y expresa y un otro que lee y reflexiona.

No se trata de buscar un estilo perfecto, de ser grandes narradores, sino de poner en palabras lo que está dentro de nosotros, cercano a nuestras vivencias, nuestros pensamientos, sin censura alguna. Esta forma de escritura espontánea permite en cierta manera desbloquear emociones y liberar tensiones.

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Práctica que transforma

Dar forma a lo no dicho, tiene gran valor terapéutico. El sólo hecho de encontrar las palabras nos reconcilia con partes dormidas de nosotros mismos. Es una manera de llegar a las voces que quedaron calladas por nuestros miedos, obsesiones, ansiedad, angustia, etc.

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La psicóloga clínica Olga Castanyer, utiliza en sus talleres de Asertividad en España, técnicas de reestructuración cognitiva, donde uno de los pasos es hacer conscientes a través de un autoregistro aquellos pensamientos automáticos que aparecen en la persona cuando se siente mal o angustiada. Por ejemplo un acontecimiento que haya provocado una sensación penosa o de malestar. “Mi trabajo profesional está muy desvalorizado” y a continuación se anotan los pensamientos automáticos que acompañan esta impresión personal. “Soy incapaz”,  “Nunca debería haber tomado este trabajo ya que no es para mí”, “no soy lo suficientemente bueno para esto”. Y luego la psicóloga propone escribir pensamientos alternativos “si me eligieron para este puesto, es por que me tienen confianza, entonces yo también puedo tenerme confianza”.

De esta manera se va adquiriendo mayor flexibilidad cognitiva y se cuestionan esos pensamientos automáticos, que en definitiva son los que nos producen un malestar interior y así desarrollar nuevas maneras de ver la realidad y mejorar la autoestima.

Autobiografía, una herramienta muy utilizada en las terapias

Cuando una persona escribe su autobiografía, pone de manifiesta la imagen que tiene de si mismo. Muestra lo vivido, los recuerdos, los sentimientos ocasionados y lo que aún quiere experimentar.

El hecho de escribir una autobiografía es terapéutico ya que establece una mirada hacia el pasado de la persona pero también una visión a futuro, de aquellas cosas que no se dicen a menudo pero que están guardadas adentro. El expresar dichas experiencias por escrito permite mirar desde afuera esa realidad y liberarnos de emociones negativas.

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No todas las personas logran realizar esta introspección, pero aquellas que logran escribir sienten un alivio terapéutico al poner palabras lo no dicho.  La autobiografía es una búsqueda de la verdad, una manera de hacer un balance, de reunir los elementos dispersos de la vida y brindarle un hilo conductor. Es animarse a expresar lo que sentimos.

Video de una Niña con Esquizofrenia Infantil

Esquizofrenia

La Esquizofrenia es una enfermedad  que causa pensamientos y sentimientos extraños y un comportamiento poco habitual. Es una enfermedad psiquiátrica poco común en los niños y es muy difícil de reconocer en sus primeras etapas. El comportamiento de niños y adolescentes con esquizofrenia puede diferir de los adultos, es una enfermedad crónica y compleja que no afecta por igual a quienes la padecen. Cuando aparece esta enfermedad nos encontramos ante un proceso gradual y progresivo del deterioro de la personalidad del niño.

Es un desorden cerebral que afecta la corteza pre frontal del cerebro. Diversas investigaciones han demostrado que se origina debido a la presencia de genes anormales en los cromosomas, cambios en el cerebro, factores bioquímicos y del ambiente que desencadena un deterioro en la capacidad de pensar, dominar sus emociones, tomar decisiones y relacionarse con los demás.

esquizofrenia cerebro

La esquizofrenia en niños

Las esquizofrenias que aparecen antes de los 5 años tienen rasgos extremadamente comunes con el autismo y solamente una evolución posterior, con la aparición de síntomas psicóticos propiamente dichos, permitirá un diagnóstico certero. Antes de los 3 años, el diagnóstico diferencial es muy improbable, es prácticamente imposible distinguir una esquizofrenia de un autismo. Solamente quedará esclarecido con el paso del tiempo.

A partir de los 5 años, el diagnóstico diferencial se va esclareciendo con la presencia de síntomas psicóticos (alucinaciones, delirios) en la esquizofrenia. El comportamiento de un niño con esquizofrenia puede cambiar lentamente con el paso del tiempo. Por ejemplo, los niños que disfrutaban relacionándose con otros pueden comenzar a mostrarse tímidos y retraídos, como si vivieran en su propio mundo. A veces, comienzan a hablar de miedos e ideas extrañas. Pueden comenzar a aferrarse a sus padres y a decir cosas que no tienen mucho sentido. Los maestros pueden ser los primeros en darse cuenta de estos problemas.

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Se pueden observar:

  • Desórdenes del comportamiento
  • Ver cosas y oír voces que no son reales (alucinaciones)
  • Cambios bruscos de humor
  • Características similares al niño autista
  • Lenguaje extraño o poco usual
  • Ansiedad severa y temerosidad
  • Disminución en la higiene personal
  • Ideas de que “lo están persiguiendo” o están hablando de él
  • Desórdenes de carácter
  • Personalidad extraño
  • Comportamiento tímido
  • Caprichoso con actitudes maníacas
  • Deterioro de sus relaciones sociales
  • Dificultades en el ámbito escolar

En general, los síntomas psicóticos pueden dividirse en dos grandes grupos:

  1. Síntomas “positivos”, o productivos: Se refiere a conductas o modos de pensamientos que aparecen durante una crisis psicótica, en forma aditiva (nuevas conductas se añaden a las existentes). Son los delirios y las alucinaciones fundamentalmente. En este caso la palabra “positivo” no tiene connotaciones favorables; significa simplemente que “algo se suma o añade”.
  2. Síntomas “negativos”, o propios del deterioro: se restan capacidades apareciendo signos de embotamiento o de carencia. Disturbios psíquicos, el aplanamiento afectivo, la torpeza en las relaciones interpersonales, retraimiento, aislamiento, depresión, baja autoestima, etc.

¿La esquizofrenia es hereditaria?

Si en la familia hubo otros antecedentes familiares de esquizofrenia puede ser hereditaria, pero en un porcentaje relativamente bajo, no supera el 25% de posibilidades.

¿Cómo se trata la esquizofrenia infantil?

En primer lugar es muy importante realizar una evaluación integral con diversos profesionales y terapeutas (psiquiatras, psicólogos, psicopedagogos, etc.) Generalmente, los niños diagnosticados con esta patología necesitan un plan de tratamiento con una combinación de medicamentos y terapia individual, terapia familiar y programas especializados (escuelas, actividades, etc.) Los medicamentos psiquiátricos pueden ser útiles para tratar muchos de los síntomas y problemas identificados. Estos medicamentos requieren la supervisión cuidadosa de un psiquiatra de niños y adolescentes.

El electroshock se reserva para los casos de baja respuesta a los neurolépticos, o para cuadros muy desorganizados con riesgos físicos para el paciente (conductas autoagresivas, por ejemplo). Su utilidad se ciñe sólo a la fase activa, y solamente para los síntomas positivos.

En resumen, la esquizofrenia no tiene cura pero es importante detectarla cuanto antes para iniciar el tratamiento adecuado. En casos infantiles, el niño no sólo necesitará atención psiquiátrica, es vital la medicación, terapia familiar y programas especializados para controlar y manejar la enfermedad.

A continuación les dejamos un video de un caso impactante de Esquizofrenia Infantil, que ha recorrido el mundo entero por su gravedad.

Fuente consultada:
– American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)

FUNCIONES EJECUTIVAS DAÑADAS EN EL TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención/Hiperactividad (TDAH) es trastorno muy complejo y controvertido. Al faltante de un marcador biológico claro, se le une una falta de fiabilidad en los protocolos de evaluación (y por tanto de los criterios diagnósticos) y un crisol de síntomas que empapan casi todas las áreas de la vida del niño. Si además tenemos en cuenta su alta prevalencia (5% de la población infantil según el DSM-V), los esfuerzos por alcanzar una base teórica consistente están más que justificados.

En este sentido, el modelo de las funciones ejecutivas de Russell Barkley cambia totalmente el enfoque del TDAH y se desvía de los 3 síntomas clásicos (inatención, hiperactividad e impulsividad) para identificar en un mal funcionamiento de la corteza prefrontal la causa de lo que el autor denomina “déficit en la inhibición conductual”.

¿QUÉ ES LA INHIBICIÓN CONDUCTUAL?

La inhibición conductual es definida por Barkley como la capacidad del niño para frenar las respuestas motoras y emocionales que se producen inmediatamente después de la presentación de un estímulo para sustituirlas por otras más adecuadas. El niño debe inhibir por un lado la ejecución de la respuesta impulsiva y evitar por otro los estímulos internos o externos que puedan interferir en dicho proceso (Orjales, 2000). En el espacio de tiempo que existe entre la inhibición de la primera respuesta y la segunda, se ponen en marcha las funciones ejecutivas, que ayudan al individuo a resistir distracciones, fijarse nuevas metas y hacer todo lo necesario por alcanzarlas. Las 4 funciones ejecutivas que Barkley considera alteradas en el TDAH son la memoria de trabajo, el habla autodirigida, el control de la motivación, las emociones y el estado de alerta y el proceso de reconstitución.

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1. MEMORIA DE TRABAJO

La memoria de trabajo es la que retiene la información para su utilización una vez que el estímulo ya no está presente. La falta de inhibición provoca que no puedan proteger esta información de la distracción, por tanto ésta es mucho más volátil. En consecuencia, al niño con TDAH se le dificulta aprender por imitación o de utilizar información almacenada en el pasado para resolver problemas presentes. Además, todo aquello relacionado con el tiempo como la organización, la percepción del paso del tiempo también queda alterado.

Estos problemas se verán reflejados en problemas a la hora de manejar los tiempos de trabajo en la escuela o en casa, en la incapacidad de repetir algo recién aprendido o repetido por la profesora y dificultades en el área de las matemáticas por olvidar el signo, las llevadas o los datos del problema.

2. HABLA AUTO – DIRIGIDA

Las  auto-verbalizaciones son una herramienta muy potente para regular el comportamiento de los niños desde que se comprobó la eficacia del Entrenamiento en Auto – instrucciones de Meichenbaum (Meichenbaum y Goodman, 1971). Esta conversación interna permite a los niños guiar su conducta en base a reglas y perseverar de cara a conseguir metas.

El déficit que poseen los niños con TDAH en esta área no se basa en la inexistencia de este habla auto – dirigida, más bien el problema es que sus verbalizaciones son de carácter emocional (“qué cansado estoy”, “soy incapaz de hacer esto”) en vez de estar dirigidas a la acción (“ahora debo hacer esto”, “debo ser cuidadoso para no equivocarme”, “ahora voy a repasar para comprobar que todo está correcto”), además de que suelen ser verbalizaciones externas o en voz alta en vez de encubiertas o en voz baja. Esto provoca que realicen las tareas de una manera impulsiva y poco planificada, que no se auto – evalúen durante la ejecución, que no realicen repasos para encontrar errores o que no sepan auto-reforzarse tras un trabajo bien hecho.

Distracción frente a la clase
Distracción frente a la clase

3. CONTROL DE LA MOTIVACIÓN, LAS EMOCIONES Y EL ESTADO DE ALERTA

Identificar y regular las reacciones emocionales facilita la obtención de metas, ya que se podrían bloquear las emociones negativas para el desempeño de la tarea (ira, frustración, aburrimiento) y potenciar las positivas (optimismo, energía, percepción de capacidad). La incapacidad que tienen estos niños  provoca que dependan en gran medida de reforzadores extrínsecos e inmediatos que les ayuden a perseverar en su objetivo.

Un déficit de esta función provoca explosiones emocionales en el niño, además de una baja tolerancia a la frustración al no saber manejar las emociones negativas. La consecuencia de todo esto pueden ser problemas de conducta asociados a la no aceptación de un “no” o la poca capacidad de perseverar en tareas relacionadas con objetivos a largo plazo (por ejemplo: estudiar para un examen dentro de un mes o comenzar un trabajo que se entrega en dos semanas).

4. PROCESO DE RECONSTITUCIÓN

Los niños con TDAH presentan dificultades a la hora de analizar y dividir las conductas observadas en partes pequeñas para poder recombinarlas y diseñar acciones o soluciones nuevas. Esto hace que no sean capaces de generalizar una estrategia aprendida para otros contextos similares.

Esto tiene impacto en el día a día del niño a la hora de encontrarse con situaciones nuevas en las que tiene que aportar nuevas soluciones, ya sean situaciones sociales, académicas o familiares. En el ámbito académico, por ejemplo, será dificultoso que el niño aplique conocimientos teóricos instalados en su mente a un ambiente práctico (puede saberse las reglas de ortografía de memoria, pero seguir escribiendo mal).

 

CONCLUSIONES

La combinación de tratamiento farmacológico, psicológico y psicopedagógico es la herramienta más potente para aliviar los síntomas del trastorno, unido al acompañamiento familiar para manejar problemas de conducta en el hogar. Sin embargo, los nuevos hallazgos ponen sobre la mesa la necesidad de incluir una nueva intervención como es la neuropsicológica o neurocognitiva.

Debemos aprovechar la plasticidad del cerebro infantil para mejorar las funciones de la corteza pre – frontal para que, consecuentemente, se reduzcan los problemas del resto de áreas.

 

BIBLIOGRAFÍA

American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders. DSM-V. Washington, D.C.: American Psychiatric Association.

Barkley, R.A. (1997). ADHD and The Nature of Self-Control. New York: Guildford Press.

Orjales, I. (2000). Déficit de atención e hiperactividad: el modelo híbrido de las funciones ejecutivas de Barkley. Revista Complutense de Educación, 11(1), 71-84.

¿Cómo la lectura favorece el desarrollo integral de nuestros [email protected]?

Ventajas de incentivar la lectura en los niños

La lectura nos proporciona valiosas oportunidades para favorecer el desarrollo de nuestros hijos. Por eso es necesario incentivar tempranamente hábitos de lectura, con el fin de lograr un disfrute y un deleite en esta actividad, que redundará en muchos beneficios.

Lamentablemente en la actualidad, los niños y adolescentes leen poco y usualmente temas que son impuestos, lo que hace que sea una actividad cada vez más compleja, aburrida y obligada, generando así un círculo vicioso ya que, los niños que tienen bajo rendimiento académico generalmente tienen grandes dificultades en la comprensión lectora la cual constituye la base para un buen rendimiento.

Acorde a cada etapa del ciclo vital se hace necesario fomentar la lectura: en el desarrollo prenatal, mediante la lectura de relatos infantiles, con las voces de los padres y hermanos y a medida que van creciendo: cuentos infantiles, novelas acordes a la edad, comics, entre otros. Incluso cuando son adolescentes sugiero como tarea terapéutica la lectura de periódicos.

La lectura una ventana para…

Área Cognitiva
  • Les permite ir percibiendo la realidad, elaborando de manera activa y con un sentido personal la visión de su entorno y de sí mismo
  • Favorece el desarrollo de la fantasía
  • Incrementa el desarrollo de las funciones de: pensamiento, comprensión, flexibilidad, conceptualización, atención, concentración y memoria
  • Otorga elementos claves en la tarea de resolver y enfrentar problemas
  • Logra construir una perspectiva crítica de su entorno
Área Afectiva
  • Promueve el reconocimiento, diferenciación y expresión de emociones
  • Les permite explorar su mundo interno y sus propias necesidades, intereses y motivaciones
  • Es una oportunidad para el aprendizaje del control emocional y la tolerancia de frustraciones y límites
Área Social
  • Favorece la toma de perspectiva y el punto de vista de otros, lo que es esencial para la empatía y las relaciones interpersonales
  • Incrementa destrezas de comunicación: habilidades de escucha y respuesta oportunas y asertivas
Área Moral
  • Permite conocer y jerarquizar normas, reglas y valores sociales
  • Construcción de un sistema de creencias y valores personales

 

Para lograr lo anterior, es importante:

  • Transmitir un sentido positivo de esta actividad, promoviendo el goce tratando de leer frente a nuestros hijos y con ellos
  • Permitir que los niños exploren sus propios intereses, escogiendo temáticas personales para leer
  • Elaborar rutinas regulares de lectura acordes a la etapa del ciclo vital (considerando tiempo y lugar)
  • Promover la reflexión de lo leído, favoreciendo el diálogo mediante preguntas y experiencias
  • Participar en panoramas entretenidos asociados a las lecturas: fotos familiares relacionadas con lo leído, asistir regularmente a ferias de libro y librerías, etc.

papa-leyendo

Aprovechar la lectura como una posibilidad crucial para el desarrollo integral y sano de nuestros hijos es real, es una manera concreta de acompañar el proceso dinámico, complejo y adaptativo de crecer. Ellos lograrán ir configurando un yo creativo, pensante, reflexivo e integrado.

abuelo-leyendo

Los inivito a esfrozarnos por incentivarlos de manera positiva y entretenida, sin presiones, despertando así sus múltiples capacidades y potencialidades para que así, descubran que un libro es un mundo y que en sus mundos, en la medida que ellos lo permitan, no hay límites posibles, el disfrute y la satisfacción están ahí, a su alcance…