Síndrome de Asperger y diferencias con el Autismo

SÍNDROME DE ASPERGER, ¿QUÉ ES?

Es un trastorno del desarrollo cerebral muy frecuente (de 3 a 7 por cada 1.000 niños de 7 a 16 años),
que tiene mayor incidencia en niños que niñas.
Aparece como diagnóstico en el DSM IV Diagnostic and Statistical Manual(Manual Estadístico de Diagnóstico de Trastornos Mentales en su cuarta edición en 1994 de la Asociación Psiquiátrica Americana. Y ya en el DSM V manifiesta que los pacientes con un diagnóstico bien establecido según el DSM-IV de trastorno autista, enfermedad de Asperger o trastorno generalizado del desarrollo no especificado de otro modo, se les aplicará el diagnóstico de Trastorno del Espectro del Autismo.

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Es decir, que hoy en día un paciente diagnosticado con Síndrome de Asperger, ya no se diagnosticaría como tal sino estaría dentro del Trastorno del Espectro del Autismo.

La persona que lo presenta tiene un aspecto normal, capacidad normal de inteligencia, frecuentemente, habilidades especiales en áreas restringidas, pero tiene problemas para relacionarse con los demás y en ocasiones presentan comportamientos inadecuados.
La persona Asperger presenta un pensar distinto. Su pensar es lógico, concreto e hiperrealista. Su discapacidad no es evidente, sólo se manifiesta al nivel de comportamientos sociales inadecuados proporcionándoles a ellos y sus familiares problemas.

 

CARACTERÍSTICAS DEL SÍNDROME DE ASPERGER:

HABILIDADES SOCIALES EMOCIONALES:

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.Se relaciona mejor con adultos que con los niños de su misma edad.
.No disfruta normalmente del contacto social.
.Tiene problemas al jugar con otros niños.
.Quiere imponer sus propias reglas al jugar con sus pares.
.No entiende las reglas implícitas del juego.
.Quiere ganar siempre cuando juega.
.Le cuesta salir de casa.
.Prefiere jugar sólo.
.El colegio es una fuente de conflictos con los compañeros.
.No le gusta ir al colegio.
.No se interesa por practicar deportes en equipo.
.Es fácil objeto de burla y/o abusos por parte de sus compañeros, que suelen negar a incluirlo en sus equipos.
.Dificultad para participar en deportes competitivos.
.Cuando quiere algo, lo quiere inmediatamente.
.Tiene dificultad para entender las intenciones de los demás.
.No se interesa por la última moda de juguetes, cromos, series TV o ropa.
.Tiene poca tolerancia a la frustración.
.Le cuesta identificar sus sentimientos y tiene reacciones emocionales desproporcionadas.
.Llora fácilmente por pequeños motivos.
.Cuando disfruta suele excitarse: saltar, gritar y hacer palmas.
.Tiene más rabietas de lo normal para su edad cuando no consigue algo.
.Falta de empatía: entender intuitivamente los sentimientos de otra persona.
.Puede realizar comentarios ofensivos para otras personas sin darse cuenta, por ejemplo: “que gordo”.
.No entiende los niveles apropiados de expresión emocional según las diferentes personas y situaciones.
.No tiene malas intenciones en sus actos.Es muy sincero.
.Es inocente socialmente, no sabe como actuar en una situación. A veces su conducta es inapropiada y puede parecer desafiante.

HABILIDADES DE COMUNICACIÓN:

.No suele mirar a los ojos cuando habla, le cuesta sostener la mirada a una persona.
.Interpreta literalmente frases como: “malas pulgas”.
.Se cree aquello que se le dice aunque sea disparatado. Asociado una pensamiento concreto.
.No entiende las ironías (A ti no te gustan los helados), los dobles sentidos, ni los sarcasmos.
.Habla en un tono alto y peculiar: como si fuera extranjero, cantarín o monótono como un robot.
.Posee un lenguaje pedante, hiperformal o hipercorrecto, con un extenso vocabulario.
.Inventa palabras o expresiones idiosincrásicas.
.En ocasiones parece estar ausente (como en la luna), absorto en sus pensamientos.
.Algunas veces habla mucho, otras veces no.
.Se interesa poco por lo que dicen los demás.
.Le cuesta entender una conversación larga.
.Cambia de tema cuando está confuso.

HABILIDADES DE COMPRENSIÓN:

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.Le cuesta trabajo entender el enunciado de un problema con varias frases y necesita que le ayuden explicándoselo por partes.
.Tiene dificultad en entender una pregunta compleja y tarda en responder.
.A menudo no comprende la razón por la que se le riñe, se le critica o se le castiga.
.Tiene una memoria excepcional para recordar datos, por ejemplo: fechas de cumpleaños, hechos y eventos.
.Aprendió a leer solo o con escasa ayuda a una edad temprana.
.Su juego simbólico es escaso (juega poco con muñecos)
.En general demuestra escasa imaginación y creatividad.
.Es original al enfocar un problema o al darle una solución.
.Tiene un sentido del humor peculiar.
.Le es difícil entender cómo debe portarse en una situación social determinada.
.Presentan problemas de atención.

INTERESES ESPECÍFICOS:

.Está fascinado por algún tema en particular y selecciona con avidez información o estadísticas sobre ese interés. Por ejemplo, los números, vehículos, mapas, clasificaciones o calendarios.
.Ocupa la mayor parte de su tiempo libre en pensar, hablar o escribir sobre su tema de interés.
.Suele hablar de los temas que son de su interés sin darse cuenta si el otro se aburre.
.Repite compulsivamente ciertas acciones o pensamientos. Eso le da seguridad.
.Le gusta la rutina. No tolera bien los cambios imprevistos (rechaza un salida inesperada).
.Tiene rituales elaborados que deben ser cumplidos. Por ejemplo, alinear los juguetes antes de irse a la cama. Denota rigidez cognitiva, con dificultades para flexibilizar su pensamiento.

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HABILIDADES DE MOVIMIENTO:

.Poseen problemas de motricidad fina, se refleja en la escritura.
.Posee una pobre coordinación motriz.
.No tiene destreza para atrapar una pelota.
.Tiene el niño un ritmo extraño al correr.
.Tiene problemas para vestirse.
.Le cuesta abrocharse los botones y cordones de los zapatos.
.Dificultades en actividades de educación física.

LAS DIFERENCIAS PRINCIPALES ENTRE EL TRASTORNO DE ASPERGER Y EL TRASTORNO AUTISTA CLÁSICO DE KANNER

El autismo fue descrito por vez primera por el psiquiátra Leo Kanner en 1943. Desde ese entonces se han hecho numerosos aportes desde la pediatría y la neuropsicología infantil, y han aparecido numerosos autores que han descrito casos de autismo que difieren del autismo descrito por Kanner, aunque se asemejan, por lo que ahora se prefiere no hablar de “autismo” sino de “Espectro Autista”, un universo sindromático que incluye, entre otros tipos de la enfermedad, al “autismo clásico” o “Autismo tipo Kanner”.

Kanner emplea el término para indicar la incapacidad de estos sujetos para establecer relaciones, basándose en el antecedente de Bleuler, quien definió a principios del siglo XX al autismo como “la retirada activa al terreno de la fantasía” que se evidencia en el paciente esquizofrénico, o sea, “la retirada de relaciones” que es un signo clínico cardinal en la esquizofrenia.

El trastorno de Asperger parece tener un inicio algo posterior al del trastorno autista, o por lo menos es reconocido un tiempo después o más tardío a diferencia del Autismo.

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Se pueden evidenciar dos diferencias significativas entre Autismo y Síndrome de Asperger:

1.- Los niños y adultos con Síndrome de Asperger no presentan deficiencias estructurales en su lenguaje, tienen limitaciones pragmáticas como instrumento de comunicaciones, prosodias en su melodía (o falta de ella ). Las personas con Autismo tienen dificultades en los procesos del Lenguaje

2.- Los niños y adultos con Síndrome de Asperger tienen capacidades normales de inteligencia y frecuentemente competencias o habilidades extraordinarias en campos restringidos sobre un cierto tema de su interés.

ALGUNAS DIFERENCIAS ENTRE EL SÍNDROME ASPERGER Y EL AUTISMO DE ALTO FUNCIONAMIENTO.

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El diagnóstico es más tardío en el Síndrome de Asperger. Y el pronóstico en general es mas positivo.
Los déficit a nivel social y de comunicación son menos severos. Las deficiencias en la interacción social pueden ponerse de manifiesto en el contexto de la vida escolar. Previamente no se identifica con claridad.
Los intereses restringidos son más agudos, con temas bien específicos.
En relación al Coeficiente Intelectual Verbal es mayor que el Coeficiente Intelectual Funcional. En el Autismo, el caso es inverso.
Se observa frecuentemente torpeza o rigidez motora.
En la vida adulta, los sujetos con este trastorno pueden experimentar problemas relacionados con la empatía y la modulación de la interacción social. Aparentemente, este trastorno sigue un curso continuo y, en la mayor parte de los casos, se prolonga durante toda la vida.

Bibliografía:

1- De Ajuriaguerra, J. Manual de Psiquiatría Infantil, Editorial Masson, Barcelona, 4a edición, 1973.

2- DSM IV. Manual Estadístico de Diagnóstico de Trastornos Mentales en su cuarta edición en 1994 de la Asociación Psiquiátrica Americana.

3- DSM V Manual Estadístico de Diagnóstico de Trastornos Mentales en su quinta edición de la Asociación Psiquiátrica Americana.

Los Padres distantes causan Inmadurez Cerebral en los Niños

El mundo actual ha llevado a que muchos padres tengan que trabajar cada vez más horas lo que hace incrementar su estrés y agotamiento como así también sucede con los avances y novedades tecnológicas en el cual se observan muchos padres híper conectados con la tecnología. Esto repercute en el ámbito familiar, ya que no dedican suficiente tiempo a sus hijos.

Es importante tener en cuenta para que el cerebro infantil se desarrolle, no basta con proporcionar una estimulación temprana dirigida a potenciar las habilidades motoras y cognitivas, sino también es necesaria la presencia de los padres, su cuidado y, por supuesto, su afecto.

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Por eso, la tendencia a dejar que los niños se críen delante de la televisión, videojuegos, ipad, celular, etc. podría ser muy peligrosa.

Los Padres distantes causan inmadurez cerebral en los niños

Investigadores de la Sichuan University, encabezado por Lili Yang, M.D. y sus colaboradores,  llegaron a la conclusión de que los niños que pasan mucho tiempo sin sus padres durante largos periodos sufren un retraso en el desarrollo cerebral.

Diversos estudios previos analizaron esta hipótesis en niños huérfanos, pero esta investigación demuestra casos en niños con padres “ausentes”, es decir niños que simplemente no pasaban mucho tiempo con sus padres.

Este grupo investigó a cierta cantidad de niños cuyos padres tenían que viajar continuamente por motivos de trabajo. Algunos de ellos dejaban la casa durante meses, otros incluso pasaban todo un año fuera. El estudio se basó en escanear los cerebros de 38 niños, con edades comprendidas entre los 7 y 13 años. Luego, compararon los resultados con los resultados de 30 niños que vivían con sus padres a tiempo completo y que mantenían una relación afectiva más estrecha.

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¿Qué es la sustancia gris?

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Esta es la imagen de un cerebro a medida que el niño va creciendo. La Neurogénesis es un procesos que se realiza en un cerebro de un niño y se incrementa con el desarrollo, cuando el pequeño es sometido a diferentes estímulos.

En el neurodesarrollo, a medida que las conexiones neuronales maduran y se hacen más estables, también se engruesan ya que se recubren de una sustancia denominada mielina, que es de color blanco y es la encargada de que esa conexión sea más rápida y eficaz. Al contrario, las neuronas que no tienen esa vaina de mielina contienen sustancia gris, que no puede transmitir los impulsos nerviosos con tanta velocidad.

En el imaginario popular se ha asociado la cantidad de sustancia gris con una mayor inteligencia y capacidad de razonamiento, pero lo cierto es que no siempre es así. Además, en diferentes estudios se ha apreciado que los niños autistas tienen un mayor volumen de sustancia gris en las zonas del cerebro vinculadas con la empatía y el aprendizaje por observación, lo cual indica que un exceso de sustancia gris no es positivo. De hecho, en un cerebro en desarrollo, un mayor volumen de materia gris puede reflejar inmadurez ya que sería un indicador de que las conexiones nerviosas no se han formado por completo.

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Así, los niños que no pasaban mucho tiempo con sus padres y que estaban carentes de afecto mostraban un aumento del volumen de la sustancia gris, y una tendencia a tener un menor cociente intelectual. Por tanto, se trata del primer estudio que muestra una evidencia empírica de que la falta de cuidado directo de los padres afecta el desarrollo del cerebro infantil, ralentizando la formación de conexiones nerviosas.

Artículo publicado en la revista Health Medicine Network. Parental absence affects brain development in children. 30 Nov. 2015.

Educar para las relaciones sociales

Las habilidades sociales son un conjunto de capacidades que permiten el desarrollo de un  repertorio de acciones y conductas que hacen que las personas se desenvuelvan eficazmente en lo social.  Estas habilidades son algo complejo ya que están formadas por un amplio abanico de ideas, sentimientos, creencias y valores que son fruto del aprendizaje y de la experiencia. Todo esto va a provocar una gran influencia en las conductas y actitudes que tenga la persona en su relación e interacción con los demás.
Es fundamental prestar especial atención al desarrollo de las habilidades sociales, ya que en primer lugar son imprescindibles para la adaptación de los niños y niñas al entorno en el que se desarrollan sus vidas, y posteriormente estas habilidades les van a proporcionar las herramientas para desenvolverse como adultos en la esfera social, siendo la base clave para sobrevivir de manera sana tanto emocional como laboralmente.

La falta o escaso desarrollo de habilidades sociales, puede ser algo doloroso para las personas. Los seres humanos vivimos en sociedad, es parte de nuestra naturaleza, es por ello que la comprensión de las relaciones y de las demás personas es algo imprescindible para una vida emocionalmente sana. Y esto tiene repercusión en los demás ámbitos de la vida, escolar, laboral, sentimental, personal, etc.

PUNTOS CLAVES

  •  Se adquieren a través del aprendizaje. No son innatas, los niños y niñas desde el nacimiento aprenden a relacionarse con los demás. Se sienten de determinada manera, tienen determinadas ideas y actúan en función de estas.
  • Son reciprocas por naturaleza. Las habilidades sociales, requieren para su desarrollo la relación con otras personas.
  • Incluyen conductas verbales y no verbales. Es tan importante lo que se dice como otros aspectos que no se dicen.
  • Están determinadas por el reforzamiento social (positivo o negativo). Determinadas conductas se repiten si tienen un refuerzo interpretado como positivo (acorde con sus ideas y sentimientos) o negativo (en desacuerdo).
  • Son capacidades formadas por un repertorio de creencias, sentimientos, ideas y valores. Estos son la base de la conducta social. Las personas interpretan las situaciones y deciden la actuación.
  • Están interrelacionadas con el autoconcepto y la autoestima. Los resultados de las relaciones sociales influyen en el autoconcepto y la autoestima y estos a su vez son cruciales para las diferentes conductas en el medio social.
  • Son necesarias para el desarrollo integral de las personas. La persona se desarrolla y aprende en interacción con los demás.

¿CUÁLES SON LAS HABILIDADES SOCIALES BÁSICAS?

Apego: Capacidad de establecer lazos afectivos con otras personas.

Empatía: Capacidad de ponerse en el lugar del otro y entenderle.

Asertividad: Capacidad de defender los propios derechos y opiniones sin dañar a los demás.

Cooperación: Capacidad de colaborar con los demás para lograr un objetivo común.

Comunicación: Capacidad de expresar y escuchar. Sentimientos, emociones, ideas, etc.

Autocontrol: capacidad de interpretar las creencias y sentimientos propios y controlar los impulsos.

Comprensión de situaciones: Capacidad para entender las situaciones sociales y no tomarlas como algo personal, o culparse de determinadas cosas.

Resolución de conflictos: Capacidad para interpretar un conflicto y sacar alternativas de solución al mismo.

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¿CÓMO SE ADQUIEREN LAS HABILIDADES SOCIALES?

Las competencias sociales se aprenden y desarrollan a lo largo del proceso de socialización, como resultado de la interacción con otras personas. Este desarrollo se produce fundamentalmente en la infancia, los primeros años de vida son fundamentales para el aprendizaje de estas habilidades.

Se aprenden y desarrollan a través de los siguientes procesos:

  •  Experiencia directa: Los niños y niñas están rodeados de personas y desde una edad muy temprana comienzan a ensayar las conductas sociales. Se producen determinadas experiencias que los pequeños van interpretando e incorporan esas interpretaciones a su forma de pensar y actuar.
  • Imitación: Los pequeños aprenden por lo que ven de las personas que son importantes para ellos. Imitaran aquellas conductas sociales que observan en los adultos más cercanos, pero no solo las conductas, también aprenderán de estos la manera de interpretar las situaciones y hasta de sentirse en determinados momentos.
  • Refuerzos: Los refuerzos sociales que tengan sus conductas, ya sea de los adultos y/o iguales van a hacer que los niños y niñas desarrollen determinadas conductas y otras.

¿QUÉ PUEDE PROVOCAR LA FALTA O ESCASO DESARROLLO DE HABILIDADES SOCIALES?

  • Problemas de autoestima. Los niños y niñas con pocas habilidades sociales, tendrán problemas para desenvolverse en su entorno social. Esto les llevará a pensar que es por ellos y su autoestima bajará. La imagen de sí mismos será negativa. Esto hace a su vez, que sus habilidades sociales sean escasas, la influencia es mutua.
  • Dificultad para expresar deseos y opiniones. Las personas que no tengan unas buenas capacidades sociales, tendrán dificultades para saber y poder expresar lo que desean y lo que opinan.
  • Dificultades para relacionarse con los demás. La falta de habilidades sociales, puede llevar a una timidez excesiva y dificultad para hacer amigos y relacionarse. En nuestra sociedad, es imprescindible relacionarse con los demás.
  • Problemas escolares. Pueden producirse también este tipo de problemas, debido a la inadaptación social, llegando incluso a provocar fracaso escolar.
  • Malestar emocional. Las personas necesitamos de los demás, la compañía y la estima de las demás personas son fundamentales para nuestro día a día y para nuestro equilibrio emocional. La ausencia de relaciones sociales puede llevar por tanto un malestar emocional asociado.

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PAUTAS PARA EL DESARROLLO DE LAS HABILIDADES SOCIALES

Las habilidades para afrontar con éxito de forma sana las relaciones con los demás se desarrollan progresivamente a lo largo de la infancia y la adolescencia. En este periodo se producen las estrategias que van a ser las bases de las futuras relaciones de adultos, ya sean de amistad, de pareja, laborales, etc. Por ello debemos prestar especial atención al desarrollo de estas capacidades.

  •  Cuidar la autoestima de los pequeños. Ayudarlos a formar una imagen positiva de sí mismos. Tendrán la fuerza para desenvolverse socialmente y no culparse de aquellas situaciones que no son positivas para ellos. Para ello debemos centrarnos en la acción y no en la persona, proponiéndoles metas que sean adecuadas, utilizando los elogios pero que sean realistas.
  • Transmitir valores a los niños. Deben aprender a valorarse a sí mismos y a los demás. Debemos enseñarles a respetar, tolerar y escuchar.
  • Ser un ejemplo para ellos. En nuestras relaciones con ellos y con los demás, actuar de forma coherente transmitiendo lo que esperamos de ellos.
  • Hablar con ellos y trabajar las creencias e ideas que tienen. Ante determinadas situaciones sociales que nos ocurran como adultos ó a ellos explícarles la situación ayudándolos a entender. Si por ejemplo alguien nos contesta mal, debemos explicar a los niños que esa situación probablemente no tenga que ver con nosotros, simplemente las personas tienen sus vidas y probablemente estén enfadados por algo. No debemos  tomarlo como algo personal, pero tampoco debemos dejar que nos hablen mal. Enseñemos entonces con nuestro ejemplo a responder a estas situaciones de forma asertiva.
  • Fomentar la capacidad de escuchar y entender a los demás. Debemos nosotros escucharlos a ellos e inculcarles la acción de escuchar a los demás. Que entiendan que podemos aprender muchas cosas si escuchamos lo que los demás nos dicen.
  • Emplea los refuerzos. Refuerza socialmente aquellas conductas adecuadas, como escuchar al otro o responder con educación, en esos casos interactuamos socialmente con los pequeños y refuerza negativamente las conductas inadecuadas, los gritos, la falta de escucha, etc. no interactúes con ellos en estos casos.
  • Procura dotar a los niños de un ambiente rico en relaciones. Es importante que los pequeños tengan diferentes experiencias sociales, para que experimenten, aprendan y pierdan el miedo a determinadas situaciones.
  • Anima a los pequeños a participar en diferentes grupos o hacer actividades con otras personas, sin que sea necesaria nuestra presencia. Es importante que los niños y niñas aprendan a desenvolverse solos, sin la protección de las figuras de los adultos.
  • Cuando los pequeños pasen por alguna situación social de rechazo o negativa de alguna manera, debes dejar que pasen por ellas, pero explícales la situación.

Un nuevo desafío para la integración

Bullying y acoso escolar en niños con discapacidad

Actualmente las escuelas integradoras se encuentran de cara a un nuevo desafío que puede obstaculizar e incluso frenar la inclusión de los niños con discapacidad: el bullying o acoso escolar. Con este nombre se conoce al proceso a través del cual un estudiante se ve expuesto de manera sostenida a acciones negativas, como la intimidación o el maltrato físico y psicológico, por uno o más de sus compañeros. Muchas escuelas minimizan o ignoran los casos de bullying, en especial con niños con discapacidad, pero se sabe que en esta franja estudiantil el acoso puede acarrear severas consecuencias como la deserción escolar, el déficit en las habilidades sociales y en la atención, ansiedad, depresión, trauma psicológico y físico o el suicidio.

Falta de comunicación en las familias, falta de empatía, relaciones interpersonales pobres y basadas en prejuicios, violencia social, rechazo y/o temor a la diferencia, la ausencia de una autoridad amorosa en la infancia, son todos signos claros de nuestro tiempo, y es precisamente en este “caldo” de problemáticas donde se fue cocinando a fuego lento un fenómeno que actualmente es objeto de estudio por su creciente incidencia en las escuelas primarias y secundarias: el bullying o acoso escolar.

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El término bullying fue acuñado por el psicólogo y especialista escandinavo Dan Olweus, y significa “intimidación”. A principio de los años 70, Olweus comenzó a estudiar profundamente las crecientes situaciones de acoso y violencia escolar en los países nórdicos, que si bien es un fenómeno muy antiguo, comenzó a generar en el psicólogo una gran preocupación al ver la desproporción entre el sadismo de determinados acosos y  la falta de atención o el desinterés de los maestros y las familias al respecto.

Otro de los especialistas que se interesó por esta problemática fue el noruego Dan Olsen, quien definió el bullying como “una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un alumno contra otro, al que escoge como víctima de repetidos ataques. Esta acción negativa e intencionada sitúa a la víctima en una posición de la que difícilmente puede salir por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones provoca en las víctimas efectos claramente negativos, como descenso de la autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos, lo que dificulta su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de su aprendizaje.

A finales de los 80, el acoso escolar comenzó a generar preocupación también en países como Japón, Gran Bretaña, Holanda, Canadá, Estados Unidos y España. En relación a esta demora en la toma de conciencia sobre la gravedad de esta situación, algunos profesionales sugieren que de alguna manera con el bullying ocurrió algo similar a lo experimentado con la violencia doméstica, siendo que hasta hace relativamente poco tiempo se la consideraba como algo “inevitable” y como un problema de carácter estrictamente privado que debía ser resuelto en el seno de las relaciones entre iguales, sin intervención de la justicia o las autoridades competentes.

Actualmente y por su alta incidencia, el bullying es un tema que se ha profundizado y que a nivel mundial es motivo de debates, congresos y campañas de prevención debido a los altísimos niveles de violencia en juego y a la gran cantidad de niños y jóvenes que se han quitado la vida por no poder hacer frente a las situaciones de hostigamiento reiterado.
Entre las víctimas del acoso escolar los niños con discapacidad que asisten a las escuelas integradoras representan un gran porcentaje de los estudiantes hostigados. Esta situación, si bien preocupa, no está siendo considerada por las autoridades escolares con el debido compromiso. Como consecuencia de estas conductas, diversos estudios han señalado un preocupante índice de deserción escolar en el colectivo y el agravamiento en el déficit de habilidades sociales y de atención, producto de la ansiedad, la frustración y el impacto emocional que generan los acosos.

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Cifras que estremecen

Según el propio Olweus, el bullying puede definirse como una acción negativa llevada a cabo “cuando alguien inflinge, de manera intencionada, o intenta infligir mal o malestar a otra persona”. Para el experto escandinavo estas acciones negativas pueden llevarse a cabo mediante contacto físico, verbalmente o de otras maneras como hacer muecas o gestos insultantes e implican la exclusión intencionada del grupo. “Para emplear correctamente el término ‘bullying’ ha de haber un desequilibrio de poder o de fuerza (una relación asimétrica): El escolar que está expuesto a las acciones negativas tiene mucha dificultad para defenderse. Hablando de manera más general, el comportamiento acosador puede definirse como comportamiento negativo repetitivo e intencional (desagradable o hiriente) de una o más personas dirigido contra una persona que tiene dificultad en defenderse”.
Este desequilibrio de poder que menciona Olweus puede ser tanto de naturaleza física o psíquica y suele estar dirigido hacia aquellos niños o adolescentes de apariencia física o perfil cognitivo diferente, cuadro siempre agravado por su condición social y racial.

El hostigamiento físico y psicológico puede concretarse a partir de gestos más o menos directos, incluyendo también la circulación de rumores malintencionados y las leyendas y dibujos ofensivos.

Actualmente y debido al incremento de las tecnologías al alcance de los niños, el tipo de acoso más frecuente es el “Ciber-bullying”, que se da cuando la víctima es filmada durante la agresión física o la burla  para luego subir esa filmación  a Internet. Redes sociales como Facebook, Myspace y YouTube se han convertido en el mejor aliado de los acosadores escolares, quienes graban con su teléfono celular los abusos, que suceden comúnmente en los baños y patios escolares.

Según un estudio llevado a cabo en España en el año 2008, los estudiantes que sufren conductas violentas  oscilan entre un 20% y un 30%. En tanto en los Estados Unidos, donde la problemática se ha vinculado a hechos trágicos de suma trascendencia como las masacres de Columbine y Virginia Tech, el 15% de los adolescentes de 11 a 17 años participaría en el acoso escolar, como víctimas o victimarios, al menos una vez por semana.

En México el 65% de los niños y niñas en edad escolar manifiestan haber sufrido el bullying, pero sólo uno de cada diez ha recibido la atención especializada y menos del 3% comentó lo sucedido ante sus padres o ante las autoridades de la escuela. Según investigaciones realizadas en dicho país por la Secretaría de Desarrollo Social, solamente entre marzo y junio de 2010 se presentaron 13.633 casos de violencia escolar en el Distrito Federal, mientras que el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública reportó una denuncia cada 48 horas.

Con este marco tan desalentador, los niños con discapacidad que han logrado acceder a las aulas integradoras se encuentran atravesando una grave situación que puede poner en riesgo no sólo su escolaridad sino su propia integridad como personas.

Se estima que, producto del acoso, el 33% de los niños afectados sufriría de depresión, cefaleas, dolores abdominales e insomnio por lo menos una vez por semana, mientras que el 22% habría tratado de suicidarse. Por otra parte los alumnos que no participan en el acoso escolar presentarían un 50% menos de problemas educacionales y de salud que los compañeros involucrados en este tipo de agresiones.

Debido a que el hostigamiento escolar puede ser muy difícil de detectar y frenar y que aún se desconocen los efectos a largo plazo que puede causar en la mente de un niño, es necesario involucrarse con esta problemática y comprender sus mecanismos, para poder establecer esquemas de prevención y de atención inmediata.

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Síntomas y consecuencias del acoso escolar

Como se mencionó anteriormente, las intimidaciones escolares pueden darse tanto en el plano físico y verbal, como en el psicológico y social. Una sola mirada puede bastar para que el acosador logre imponerse sobre el acosado, ya que cuando los episodios de intimidación se sostienen en el tiempo la víctima va anulando su personalidad y su capacidad de reacción.

Olweus sostiene que “Las evidencias aportadas hasta ahora por la investigación sugieren que las características de la personalidad o los patrones de reacción típica, en combinación con la fuerza física o la debilidad en el caso de los chicos, son importantes para el desarrollo de estos problemas en estudiantes individuales. Al mismo tiempo, los factores ambientales como las actitudes, las rutinas, y el comportamiento de adultos pertinentes, en especial profesorado y directores (…)”.

El acosador actuaría impulsado por una fuerte necesidad de dominar y someter a otros compañeros y salirse siempre con la suya. Según Olweus, se trataría niños y jóvenes impulsivos y de enfado fácil, que no muestran ninguna solidaridad con los compañeros victimizados y que a menudo son desafiantes y agresivos hacia los adultos, padres y profesorado incluidos. Si son adolescentes es probable que además se encuentren involucrados en actividades antisociales y delictivas como vandalismo, delincuencia y drogadicción.

“Con respecto a las posibles fuentes psicológicas latentes en el comportamiento acosador, el patrón de investigación empírica sugiere tres motivos interrelacionados en parte.

  • Los acosadores tienen una gran necesidad de poder y de dominio (…)
  • Considerando las condiciones familiares en las cuales muchos de ellos han crecido (Olweus, 1980, 1993), es normal suponer que han desarrollado un cierto grado de  hostilidad hacia el entorno; estos sentimientos e impulsos pueden hacer que encuentren satisfacción en hacer daño y provocar sufrimiento a los otras individuos.
  • Hay un “componente claro instrumental o de provecho” en su comportamiento. (…) Además, su comportamiento agresivo se ve recompensado en muchas situaciones en forma de prestigio”, amplía el investigador escandinavo.

¿A través de qué acciones puede el acosador hostigar a la víctima?

Algunos posibles hechos de abuso:

  • Empujando, golpeando y haciendo abuso de su fuerza.
  • Dañando pertenencias del niño agredido.
  • A través de burlas, insultos y apodos ofensivos.
  • Amenazando verbalmente o a través de notas o por Internet.
  • A través de aislar al niño de las complicidades de juego y cotidianeidad.
  • Sumando a las burlas y apodos la condición social, racial o de género y sexualidad.
  • Esparciendo rumores sexuales.
  • Bajando los pantalones o las faldas en los recreos (también puede haber toqueteos sexuales).
  • Organizando campañas de desprestigio para buscar complicidades y amparo.

Como consecuencia de estos, las víctimas pueden sufrir graves consecuencias tanto en su rendimiento escolar, en su desarrollo social y psicológico. Muchas de estas consecuencias  se ven reflejadas en:

  • Depresión, ansiedad, estrés pos-traumático.
  • Ausentismo escolar.
  • Desarrollo de enfermedades psicosomáticas.
  • Falta de concentración y riesgo de Trastorno de Atención.
  • Baja autoestima y altas probabilidades de desórdenes mentales en la edad adulta.
  • Problemas para el manejo de la ira, o  comportamientos autodestructivos.
  • Abuso de sustancias.
  • Dolor de cabeza y dolor de estómago.
  • Problemas para conciliar el sueño, pesadillas y temores nocturnos.
  • Sentimiento de culpa.
  • Temor a manejarse solo en la escuela y en otros ambientes sociales.
  • En caso de niños con problemas de aprendizaje, las dificultades cognitivas se ven incrementadas.
  • Intento de suicidio.

Estudios longitudinales proporcionaron un mayor apoyo a la opinión de que la victimización entre pares es un factor causal importante de deterioro en la salud de los escolares y en su bienestar personal, y que los efectos pueden ser duraderos.

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Prevención y diálogo

Sin dudas que se trata de un tema serio. La revista brasileña “Nova Escola”, en su informe especial, señala  la falta de orientación en los profesores como uno de los puntos débiles a la hora de enfrentar este problema. En dicho artículo, el pedagogo Giovani Machado, especialista en educación inclusiva, advierte que los profesores no están preparados para lidiar con bullying en el aula inclusiva. “La Facultad no prepara a los futuros profesores para que trabajen con estos asuntos actuales. La sala de aula no es más homogénea, como dicen. Tenemos que aprender sobre ello en el día a día mismo”.

Los especialistas acuerdan en no esperar a vivir un episodio de bullying para que los padres y maestros se involucren con la problemática, poniendo especial énfasis en la prevención.

Para ello es importante abrir instancias de diálogo y debate sobre lo que significa intimidar, la violencia y los abusos, y también sus consecuencias. También es fundamental interesarse sobre el trato que cada niño con discapacidad recibe de sus compañeros y reforzar su contacto con actividades que puedan incrementar su autoestima.

Si los padres se enteran de que su hijo con discapacidad ha recibido algún tipo de  amenaza directa o a través de medios electrónicos, debe dar urgente aviso a las autoridades escolares. Este proceder debe darse de manera asertiva, segura y calmada.

Teniendo en cuenta que los niños con discapacidad pueden sentirse muy avergonzados por estos hechos y es muy probable que no deseen compartirlo con la familia, es necesario que de manera preventiva los padres los animen siempre a dialogar sobre las vivencias del día a día. En caso de que el niño relate un episodio de acoso, se deberá actuar  sin enfado ni tensión, para no dañar la confianza del niño ni aumentar su vergüenza.

Algunos especialistas afirman que los padres deben apoyar los sentimientos del niño, sin desestimar sus vivencias interiores, brindando todo el respaldo necesario, sin animarlo a un enfrentamiento directo con el abusador y enseñándoles cuestiones de seguridad, cómo, a dónde y con quién puede acudir para recibir ayuda. Suele convenir enseñar al niño a que ignorare al acosador, que se muestre confiado y que pueda hablar de lo sucedido con los adultos a cargo.

En caso de que el hostigamiento comience a dejar secuelas en el niño, es importante considerar la ayuda profesional, sobre todo si manifiesta problemas de ansiedad o se siente sobrepasado.

En tanto a la prevención en el manejo escolar, los investigadores aseguran que los profesores deben conversar abiertamente sobre la discapacidad del alumno con todos los niños en presencia de él. Adaptar la rutina para facilitar a aprendizaje siempre que sea necesario; hablar con los padres y la comunidad sobre el bullying y la inclusión; exhibir filmaciones y compartir lecturas donde aparezcan personajes con discapacidad que vivencian contextos positivos; focalizar en las habilidades y capacidades de aprendizaje del alumno para integrarlo al grupo y elaborar en conjunto con la escuela un proyecto propio de acción y prevención contra el bullying.

Tenemos que tener en cuenta que nuestra sociedad siempre resultó más empática con el hostigador que con el hostigado, y que si no se logra un verdadero cambio de paradigma, será muy difícil que estos temas adquieran la relevancia que merecen.

La conducta de los niños hostigadores no está separada de lo que ellos mismos absorben en sus hogares y a través de los medios de comunicación, donde la burla y el descrédito hacia las personas con discapacidad son moneda corriente. La burla, el prejuicio, la subestimación, la sobre-valorización del “pícaro” y el rechazo a la diferencia ya están demasiado establecidos dentro de nuestro esquema social. Será entonces absoluta responsabilidad de los adultos, educadores, informadores y padres, avalar este modelo o comenzar a construir las bases saludables y robustas de una sociedad con valores inclusivos verdaderos, que no se contrapongan con nuestras actitudes cotidianas.

Fuentes:

  • Dan Olweus / Acoso escolar, “bullying”, en las escuelas: hechos e intervenciones. Centro de investigación para la Promoción de la Salud, Universidad de Bergen, Noruega.
  • Maite Garaigordobil Landazabal, José Antonio Oñederra / Estudios epidemiológicos sobre la incidencia del acoso escolar e implicaciones educativas / Informaciones psicológicas, Nº 94, 2008, págs. 14-35.
  • observatorioperu.com
  • K. Rigby / Consecuencias de la intimidación en las escuelas / Escuela de Educación de la Universidad de Australia del Sur, Campus Underdale, camino Holbrooks, Australia Underdale.
  • Anthea Lipsett / Nuevas directrices para detener la intimidación de los alumnos con discapacidad / The Guardian / UK.

7 Hábitos de las personas con Inteligencia Emocional

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El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de reconocer sentimientos propios y ajenos como el sentir, entender y controlar. No es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas.

Se relaciona con mantener una adecuada autoestima y empatía, aprender a comunicar los sentimientos propios y escuchar los sentimientos de los demás, desarrollar ciertas habilidades sociales que permitan relacionarnos y vincularnos con otras personas. También influye la manera en que manejamos situaciones estresantes, nuestra capacidad de adaptación y afrontamiento, la capacidad para resolver problemas, la flexibilidad cognitiva y realizar una evaluación objetiva de la realidad.

Aquí te dejamos 7 hábitos para saber si eres una persona con alta inteligencia emocional o para aprender a desarrollarlos:

  1. Concentrarse en lo positivo:

Buscar soluciones a un problema, concentrarse en lo que eres capaz de hacer y lo que está dentro de tu control. Sin ignorar las malas noticias, las personas emocionalmente inteligentes no gastan demasiado tiempo y energía en los problemas. 

  1. Rodearse de gente positiva:

Las personas con mucha inteligencia emocional tienden a evitar a las personas negativas, ya que son una pérdida de energía y no están dispuestos a dejar que otros agotan su vitalidad. Pasan tiempo con personas positivas que ven el lado brillante de la vida. Por lo tanto tiende a sonreír y reír mucho y así atraerás a otras personas positivas. Tu calidez, apertura y actitud hace que otros te vean mejor.

  1. Se capaz de poner límites y ser firme cuando es necesario:
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Controle sus emociones

Aunque si tienes un carácter amistoso puede hacer que parezcas presa fácil para algunos, tienes que ser capaz de poner tus límites y hacerte valer a ti mismo cuando sea necesario. Demuestra cortesía y consideración, pero mantente firme al mismo tiempo.

No hagas enemigos innecesarios. Piensa antes de hablar y tómate tiempo para calmarte si tus emociones parecen llegar a ser abrumadoras. Respeta tus tiempos y los compromisos y sabrás cuándo tienes que decir No.

  1. Piensa hacia adelante y deja atrás el pasado: 

Aprende de tus errores del pasado y aplícalo a tus acciones en el futuro. Nunca veas el fracaso como permanente ni te quedes pegado a los problemas pasados.

  1. Busca formas de hacer la vida más divertida, feliz e interesante: 

Ya sea en tu lugar de trabajo, en casa, o con amigos; descubre que te hace feliz y busca oportunidades para ampliar el disfrute. Siente placer y satisfacción al ver a los demás felices y realizados, y haz todo lo posible para alegrar no sólo tu día sino el día de alguien más. Esto te traerá mayor satisfacción personal.

  1. Elige sabiamente la forma en que gastas tu energía: 

Trata de ser capaz de sobrepasar los conflictos donde se involucran los demás. No te aferres a la ira por lo que otros consideran un problema, en lugar de eso, usa el incidente para crear conciencia sobre la forma de NO dejar que suceda de nuevo. 

  1. Aprende continuamente y crece hacia tu independencia: 

Trata de ser aprendiz de por vida y de estar en constante crecimiento, evolución, abierto a nuevas ideas y estar dispuesto a aprender de los demás. A ser pensador crítico, estar abiertos a cambiar de opinión si alguien presenta una idea mejor. 

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