Alteraciones Cognitivas en la Enfermedad de Parkinson

Los primeros reportes acerca de la Enfermedad de Parkinson (EP) estuvieron encaminados a describir principalmente los desórdenes de movimiento, pero las investigaciones en las últimas décadas han revelado que los trastornos cognoscitivos forman parte de la sintomatología clínica de la EP.

Un postulado importante a tener en cuenta es la EP en relación a la existencia de demencia. Se ha postulado que en pacientes con EP existe una demencia de tipo subcortical que es diferente de la demencia tipo Alzheimer (DSTA) .Este concepto de demencia subcortical se sustenta en la base de que existe una correlación entre los déficits cognoscitivos y la disfunción motora, la cual a su vez se atribuye a la pérdida de células dopaminérgicas en los ganglios basales.

La investigación neuropsicológica ha revelado que existen alteraciones en funciones visoespaciales, especialmente en orientación espacial, y en funciones ejecutivas, principalmente en las que se requiere cambiar de set mental. Se han observado también trastornos de memoria especialmente en evocación . En cuanto al lenguaje, las investigaciones reportan dificultades para generar palabras, como también la existencia de problemas afectivos, los cuales pueden manifestarse en síntomas depresivos.

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Neuropatología de la Enfermedad de Párkinson

Se ha demostrado que en la EP existe pérdida neuronal y de pigmentación en la sustancia nigra y en otros nucleos subcorticales pigmentados (por ejemplo el locus ceruleus). La severidad de los cambios de la substancia nigra es paralela a la reducción de dopamina en el estriado. Dado que la zona compacta de la sustancia nigra contiene la mayor parte de los cuerpos dopaminérgicos del cerebro, estas observaciones sugieren que la vía dopaminérgica nigroestriatal se encuentra lesionada en la EP.

Neuroanatómicamente, la denervación del estriado afecta la salida de los sistemas estriado-palido-tálamo-cortical (corteza motora) y el sistema nigro (pars reticular) tálamo-cortical (corteza premotora y prefrontal). Se ha propuesto el concepto de circuitos “motor” y “complejo” con respecto a la relación entre ganglios basales y lóbulos frontales.

En la EP, el temblor, la rigidez y la bradiquinesia se deben a la disminución de actividad dopaminérgica en el putamen: “circuito motor”. Se ha especulado que la pérdida de fibras pálido-corticales son importantes en la génesis del temblor y que la rigidez se relaciona con la pérdida de fibras estriado-palidales; todo ello está basado en autopsias realizadas en pacientes con EP en los que predominaban uno u otro de estos síntomas. Los síntomas de aquinesia y los defectos posturales y del equilibrio son síntomas derivados de la degeneración de cuerpos celulares en la substancia nigra.

Diversos factores sugieren que la deficiencia de dopamina contribuye al deterioro intelectual, y los pacientes presentan una sintomatología frontal, inhabilidad para ordenar y mantener programas cognoscitivos (actividades dirigidas hacia una meta) y por la presencia de signos motores de tipo frontal como la inhabilidad para mantener y organizar secuencias de acciones. En la exploración de estímulos visuales se observa segmentación y pérdida de la perspectiva figura-fondo.

Neuropsicología de la Enfermedad de Párkinson

Neuropsicológicamente se han observado dos patrones de deterioro. El primero, es un patrón cortical que se expresa con deterioro intelectual, que incluye pérdida de habilidades en el lenguaje, amnesia, deterioro en sus habilidades visoespaciales, del aprendizaje y del cálculo, también se presenta agnosia y apraxia.

El segundo, es un patrón denominado subcortical que se caracteriza por trastornos en el habla, presentándose disartrias e hipofonía y lentitud para llevar a cabo las funciones mentales. Con respecto a la memoria sufren de olvidos y tienen dificultades para evocar información, existe un mal planeamiento de estrategias siendo difícil resolver problemas. También se observan alteraciones en habilidades visoespaciales y en tareas que requieren de atención.

En cuanto a su estado de ánimo se ha observado falta de motivación, deterioro afectivo y desórdenes emocionales como apatía, depresión y como todos los desórdenes subcorticales presentan problemas extrapiramidales, caracterizados por movimientos involuntarios de tipo coreiformes, distonías, rigidez, temblor.

Se ha reportado que la demencia en los pacientes con EP se caracteriza por: lentificación para iniciar actividades espontáneamente, incapacidad para resolver problemas, deterioro y disminución en la memoria, alteraciones en la percepción visoespacial, en la formación de conceptos, una pobre generación de palabras y una incapacidad para mantener el “set” atencional. Estos trastornos ocurren en la ausencia de afasia, apraxia, agnosia, desorientación, y/o indiferencia que típicamente se observa en la demencia cortical, como por ejemplo en la demencia de tipo Alzheimer.

Demencia Tipo Alzheimer y Demencia por Enfermedad de Párkinson

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Diversos estudios neurocientíficos han reportado que el perfil neuropsicológico de pacientes con EP es diferente del que presentan los pacientes con DSTA, y sugieren que existe una demencia subcortical que difiere de la demencia cortical. Como por ejemplo,en relación al lenguaje en los pacientes con EP se observan problemas de fluidez, pero no se han encontrado dificultades en la comprensión y en el uso apropiado del lenguaje. En contraste se ha encontrado que los pacientes con DSTA tienen dificultades con el uso y en la comprensión del lenguaje, pero no en la fluidez verbal.

Otros estudios han reportado diferencias entre pacientes con EP con demencia y pacientes con DSTA en tareas de memoria inmediata, memoria remota, habilidades viso-espaciales, apraxia, fluidez, y depresión y secuenciación. Sin embargo, otros estudios han encontrado que existen diferencias muy pequeñas entre los pacientes con EP demenciados y los pacientes con DSTA, por lo que han sugerido que pacientes con EP con demencia no presentan una demencia subcortical única sino que lo que presentan es un subtipo de EP con una coexistente DSTA.

En general estos estudios indican que existe un subgrupo de pacientes de EP con demencia, la cual puede o no coexistir con DSTA concomitante. La única evidencia que existe para poder diferenciar subtipos de EP, es que los pacientes con esta enfermedad que presentan deterioro cognoscitivo global presentan mayor edad, tienen un inicio de síntomas tardíos muestran evidencia tanto de demencia subcortical y atrofia frontal cortical y no responden tan efectivamente a la L-Dopa y al deprenil como los pacientes con EP que no presentan demencia.

Otro método para investigar la patología responsable de los síntomas cognoscitivos de la EP es la utilización de tomografía por emisión de positrones (PET). Estos estudios han revelado que en los pacientes con EP existe una reducción en la formación de dopamina en el putamen, indicando deficiencias en el almacenamiento y formación de dopamina subcortical. Es de gran interés el hecho de que en los pacientes con EP se ha observado una disminución metabólica en corteza frontal, sugiriendo así el involucramiento córtico-frontal en los desórdenes cognoscitivos.

PET

Aunque algunos pacientes con EP presentan cambios drásticos a nivel intelectual, en otros sólo se observa la presencia de una sintomatología cognitiva específica que incluye: sintomatología de tipo frontal, fallas en la memoria,en el procesamiento visoespacial, en el lenguaje y en el habla y depresión.

Funciones Viso-Espaciales

Existen diversos estudios que sugieren la presencia de déficits visoespaciales en pacientes con E.P.. Algunos investigadores afirman que posiblemente la función más afectada en pacientes con EP se refiere a los procesos visoespaciales. Sin embargo, en este tipo de evaluaciones es importante aclarar que la exploración de funciones visoespaciales es muy heterogénea ya que involucra diversos aspectos como exploración espacial, discriminación visual, orientación espacial, percepción de ángulos, memoria topográfica, percepción espacial, y habilidades construccionales entre otras.

Diversos estudios han demostrado que los pacientes con EP presentan un déficit viso-espacial aún en tareas en donde se requiere de una respuesta manual y/o motora mínima. La ejecución de los pacientes con EP, fue significativamente peor que la de los controles apareados por edad en las pruebas de matrices progresivas del Raven, es una prueba de razonamiento y en la prueba de discriminación visual de formas de Benton.

En relación a la orientación personal y extrapersonal se ha llegado a la conclusión de que los pacientes con EP tienen un déficit específico en orientación espacial y tienen dificultades para manejar cambios espaciales. En general, los pacientes con síntomas predominantes de lado izquierdo y bilaterales cometían más errores que los pacientes con síntomas de lado derecho. Sin embargo, estos errores sólo sucedían cuando el cuerpo en el diagrama se veía de frente.

Sintomatologia de tipo frontal

Muchas investigaciones han observado íntima conexión de los ganglios basales a la parte inferior de los lóbulos frontales y el decremento de salidas dopaminérgicas a estas regiones en casos de pacientes con Parkinson. Estas investigaciones han sugerido unas desconexiones fronto-talámicas que explican la pérdida de espontaneidad e imaginación y la falta de iniciativa que presentan los pacientes con EP. En un cuestionario de funciones una cotidianas los pacientes con EP fueron clasificados con dificultades en conductas relacionadas a la iniciativa, conductas estereotipadas, indiferencia, desinterés, dependencia social, y control intelectual. El enlentecimiento para dar respuestas y la tendencia a verbalizar pero no ejecutar movimientos correctos puede también dar evidencia del involucramiento de los lóbulos frontales en la EP. Existen también otras evidencias empíricas que señalan deficiencias en funciones mediadas por los lóbulos frontales, como son las respuestas demoradas y cambios en el set mental.

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Existen varios estudios que apoyan la teoria de que los trastornos cognoscitivos en la EP se deben a la desconexión de las vias frontales. Taylor, Saint-Cyr y Lang utlizando el Wisconsin Card Sorting Test (WCST), compararon 40 pacientes con EP y 40 sujetos normales, encontraron diferencias significativas entre los números de categorías, caracterizándose la ejecución de los pacientes con EP por un predominio de respuestas perseverativas, así como un mayor número de errores para llegar a la primera categroría, que implica una menor habilidad para elaborar un plan de acción ante una tarea.

Se ha observado que en pruebas de fluidez verbal los pacientes con EP producen un número mayor de palabras que los pacientes con daño en los lóbulos frontales. Se ha encontrado, además que los pacientes con EP tienen un rango normal de fluidez verbal en pruebas que requieren la generación de palabras que comienzan con una letra en particular, fluencia fonológica. Sin embargo la ejecución en tareas de fluidez que requieren de la generación de palabras dentro de una categoría semántica específica está afectada.

Memoria y Atención

Taylor y colbs., en un estudio con 40 pacientes con E.P. aplicaron la Escala de Memoria de Weschler y encontraron diferencias significativas en memoria lógica, en la reproducción inmediata, pero no en la evocación diferida. Estos autores proponen que los parkinsonianos pueden inicialmente codificar información adecuadamente, pero la organización y la consolidación requieren de más tiempo para que se activen estrategias de búsqueda, por lo que los pacientes, aparentemente presentan una ejecución adecuada en tareas de memoria, particularmente si tienen el tiempo suficiente para consolidar la información.

En cuanto a la memoria visual aparentemente no se han reportado alteraciones.

En general, los pacientes con EP ejecutan dentro de los límites normales en las pruebas que involucran procesos automáticos, reconocimiento inmediato, acceso a la memoria semántica a largo plazo, rastreo de memoria a corto plazo. Sin embargo, los pacientes con EP han demostrado dificultades en tareas que requieren reconocimiento tardío, evocación inmediata o tardía. Estos resultados apoyan la idea que los déficits de memoria en EP son aparentes únicamente cuando la tarea requiere de la integración de información de diferentes sistemas de almacenamiento de memoria y no cuando se requiere del almacenamiento y evocación de información per se.

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Lenguaje y habla

En estudios neuropsicológicos casi no se reportan problemas de lenguaje en pacientes con E.P., aparentemente se encuentran intactos en aspectos lógico-gramaticales y lógico-verbales complejos, pero tienen dificultades para realizar análisis detallados o estrategias adecuadas para solucionar y verificar problemas.La enfermedad involucra básicamente el componente motor tanto en sus aspectos articulatorios, la velocidad y el aspecto entonacional como el volumen del lenguaje. No se observan alteraciones en los diferentes niveles integrativos del lenguaje, por lo que las alteraciones motoras, incluyendo la reducción y la lentificación están vinculadas al sistema de ejecución a nivel subcortical.

Trastornos afectivos y depresión

Se han observado cambios diversos en la personalidad del paciente con E.P. ya que conforme va progresando la enfermedad sufren una pérdida de interés por la familia, por sus amigos, disminuyen su convivencia y evitan tener nuevas relaciones interpersonales. Algunos autores refieren una disminución evidente y dramática en la actividad social y se ha postulado que los pacientes sufren un envejecimiento social prematuro.

La apatía, la inercia y una gran variedad de conductas y cambios de la personalidad han sido descritos como síntomas dentro de los desórdenes subcorticales. En estos cambios conductuales, la depresión ha sido considerada como una alteración no cognitiva en los desórdenes subcorticales.

La asociación entre E.P. y depresión ha sido reportada frecuentemente ;no obstante su prevalencia exacta, su naturaleza y etiología es desconocida, así como su relación con el tiempo de evolución de la enfermedad, con el inicio de ésta y con otras alteraciones cognoscitivas con las que se acompaña.

Otros autores se han avocado a contestar una pregunta ¿La depresión en la E.P. es una depresión reactiva o una depresión endógena? considerando que la misma enfermedad puede ser la causa de la depresión, ya que es una enfermedad crónica, progresiva e incapacitante.

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La E.P. ha sido asociada con disturbios neuroquímicos a nivel de neurotransmisores como la serotonina, la cual ha sido involucrada en modelos de depresión.Se ha postulado que la depresión refleja cambios bioquímicos y neuroanatómicos que son intrínsecos a la EP. y se ha propuesto que existe un subgrupo de pacientes con EP que presentan un decremento en los niveles de serotonina así como de dopamina, y que esta deficiencia de serotonina es la que conlleva a los estados depresivos.

Conclusiones

Los trastornos cognoscitivos forman parte de la sintomatología clínica de la EP. Estos trastornos pueden presentarse en grado variable. En algunos pacientes se han reportado trastornos cognoscitivos específicos mientras que en otros se ha notado la presencia de un deterioro más generalizado reportándose un cuadro demencial . La demencia o el deterioro irreversible de las funciones intelectuales, incluyendo memoria, cognición y percepción, se observa en aproximadamente 30% de los pacientes con EP. La depresión ha sido frecuentemente asociada con la EP, sin embargo, los reportes acerca de su incidencia han sido controvertidos y varían entre un 20% y 60% .

Todos los datos hacen pensar que la E.P. es una enfermedad progresiva y degenerativa que involucra un cuadro característico y sugiere que la E.P. no es una enfermedad única sino que es todo un complejo en el que pueden estar interviniendo diversos sistemas neurofisiológicos, bioquímicos y patológicos que interactúan como un todo.

Referencias:

Características neuropsicológicas de la enfermedad de Párkinson. Dra. Feggy Ostrosky – -Solis. México. 11930,D.F.

 

Enfermedades raras

Tener un niño con una enfermedad rara es como preparar un viaje a la playa y, de repente, sin la ropa adecuada en la maleta, plantarse en medio de una montaña lluviosa y llena de obstáculos. Así lo refleja el corto que el cineasta Emilio Aragón ha elaborado para la Fundación Mehuer que lucha contra patologías poco frecuentes.

El cortometraje ‘Playa y montaña‘, dirigida por el actor, director y productor Emilio Aragón a partir de una idea original de la agencia ‘Crepes&Texas’, cuenta la historia de una pareja que espera la llegada de un nuevo hijo.

El embarazo lo viven como si de la preparación de un viaje a un lugar idílico (en este caso, una playa) se tratara, aunque en el proceso sus planes se ven contrariados. En vez de a la playa se ven obligados a conducir sus pasos hacia la montaña, con los obstáculos que ello conlleva. Esa reorientación de destino se utiliza como símil para narrar el desenlace del embarazo, ya que finalmente tienen una hija afectada por una enfermedad rara.

El vídeo, en cuya creación han trabajado más de 100 personas, ha sido creado para promover una mayor sensibilización en torno a las patologías de baja prevalencia, que tan sólo en España afectan a unos tres millones de personas.

La historia narra perfectamente cómo muchos padres viven un inesperado revés en la vida al tener un hijo afectado por una enfermedad rara. Lo que en principio parece siempre un viaje idílico hacia la playa se convierte posteriormente en toda una historia de superación.

En la proeza de superar esta montaña dura y desconocida hacia la que les ha conducid la vida“, explica el presidente de la Fundación, Manuel Pérez. “Pese a todo“, prosigue, “en ese viaje duro e inesperado también hay lugar para la belleza, para la alegría y las satisfacciones“.

“Playa y montaña” es una idea original de Crepes&Texas, una agencia creativa especializada en iniciativas sociales, producida por Ulula Films y para la que han contado con la dirección de Emilio Aragón, que también ha compuesto la banda sonora del cortometraje.

El corto, estrenado el pasado 29 de febrero, Día Mundial de las Enfermedades Raras, tiene la intención de “llegar al corazón de las millones de personas susceptibles de vivir una situación como la narrada en este vídeo con el fin de generar una mayor concienciación en torno a las enfermedades raras. Como refleja el vídeo, cualquier madre, cualquier padre, puede tener un hijo o una hija con una enfermedad rara. “Debemos tomar conciencia de ello y poner cada uno nuestro granito de arena por favorecer una mayor investigación y una mayor visibilidad de los problemas a los que se enfrentan las personadas afectadas” subraya Manuel Pérez.

Las Personas Impulsivas, tienen Menos Materia Gris en el Cerebro

Una investigación recientemente publicada en The Journal of Neuroscience, sostiene que aquellas personas propensas a la búsqueda de estímulos y con tendencia a actuar de forma impulsiva, tienen menos materia gris, especialmente en aquellas zonas cerebrales relacionadas con la toma de decisiones y el autocontrol. Además, esas diferencias pueden predisponer al abuso de sustancias.

Avram Holmes, psicólogo de la Universidad de Yale, y un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts en Boston, exploraron los correlatos neuroanatómicos de la búsqueda de sensaciones y la impulsividad.

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El análisis reveló importantes vínculos entre la búsqueda de sensaciones y la reducción del grosor cortical que se localizan preferentemente en las regiones implicadas en el control cognitivo, incluyendo la corteza cingulada anterior y la circunvolución frontal media.

Un estudio británico reciente demostró que los jóvenes con problemas de conducta, como agresividad y comportamiento antisocial, tienen menos materia gris en la amígdala, la ínsula y la corteza prefrontal del cerebro, áreas relacionadas con la toma de decisiones y la empatía.

Otros estudios concluyen que el consumo de sustancias puede afectar a la anatomía y el funcionamiento del cerebro con el tiempo. Los científicos no saben si hay presencia o no de anomalías cerebrales previas al consumo de sustancias, pero contribuyen a la probabilidad de que una persona desarrolle un trastorno por abuso de sustancias tóxicas.

El estudio de Avram Holmes

Holmes y sus colegas examinaron la variabilidad en la estructura del cerebro de 1.234 hombres y mujeres de 18 a 35 años de edad sin antecedentes de trastornos psiquiátricos o dependencia de sustancias. Utilizando imágenes de resonancia magnética (MRI), el equipo midió el tamaño de las regiones particulares del cerebro de cada participante.

Los participantes también completaron cuestionarios que evalúan rasgos asociados con la búsqueda de sensaciones y la impulsividad, como la necesidad de nuevas e intensas experiencias, la voluntad de tomar riesgos, y la tendencia a tomar decisiones rápidas. Los participantes también informaron sobre su consumo de alcohol, tabaco y cafeína.

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Los científicos encontraron que las personas que dijeron buscar altos niveles de estimulación o excitación tenían reducido el grosor cortical (de materia gris) en las regiones del cerebro asociadas con la toma de decisiones y el autocontrol. Los vínculos más fuertes se produjeron en áreas del cerebro relacionadas con la capacidad de regular las emociones y la conducta: la corteza cingulada anterior y la circunvolución frontal media.

Los cambios en esas estructuras cerebrales también se correlacionaban con una tendencia de los participantes a actuar por impulso y a un consumo elevado de alcohol, tabaco o cafeína.

Los resultados nos permiten tener una mejor comprensión sobre cómo las variaciones normales de la anatomía del cerebro en la población general pueden inclinar tanto las características temperamentales como los comportamientos de salud, incluido el abuso de sustancias“, dice Holmes, en una nota realizada en la Sociedad de Neurociencia estadounidense.

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La importancia de la variabilidad individual en la anatomía del cerebro sigue siendo un tema de debate en este campo, añade Holmes. “Se tiene previsto seguir examinando cómo podrían afectar los cambios en la anatomía y el funcionamiento del cerebro a estos y otros comportamientos asociados con el riesgo de enfermedad psiquiátrica y mala salud en general”.

The Journal of Neuroscience, 6 April 2016, 36(14): 4038-4049; doi: 10.1523/JNEUROSCI.3206-15.2016

Síndrome de Tourette, ¿qué es?

¿Qué es el Síndrome de Tourette?

El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico caracterizado por movimientos repetitivos, estereotipados e involuntarios y la emisión de sonidos vocales llamados tics. Provoca que el afectado realice movimientos y sonidos involuntariamente sin un fin determinado. Estos movimientos se repiten de forma intermitente y suelen incrementarse en situaciones de estrés.

Los síntomas que aparecen en las primeras etapas del desarrollo del síndrome de Tourette se inician entre los 7 y 10 años de edad, siendo la intensidad de los mismos muy variable. La persona afectada puede sufrir períodos de tics constantes y frecuentes, y otros casos en que no hay presencia de éstos tics. Los niños tienen entre tres y cuatro veces más probabilidades de padecer síndrome de Tourette que las niñas.

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Aunque el síndrome de Tourette puede manifestarse como condición crónica con síntomas que persisten durante toda la vida, la mayoría de las personas que padecen del mal presentan los síntomas más severos durante los primeros años de adolescencia y van mejorando al avanzar hacia la fase más tardía de la adolescencia y posteriormente en la madurez.

Clasificación de los Tics:

1- Tics simples: se trata de movimientos breves, involuntarios e imprevistos que afectan un número concreto y limitado de grupos musculares. A pesar de que se presentan de forma aislada, son repetitivos. Ejemplos de este tipo de afectación son: mover la cabeza, parpadear, encoger los hombros, respirar fuerte por la nariz. Las vocalizaciones sencillas pueden incluir el aclarar la garganta repetidamente, olfatear o hacer gruñidos.

2-Tics complejos: son patrones de movimientos específicos, coordinados y cíclicos que afectan a varios grupos de músculos, como patalear, dar un salto, olfatear objetos o personas. Otros tics motores complejos pueden parecer deliberados, incluyendo el olfateo o manoseo de objetos, saltar, brincar, agacharse o retorcer o doblar el cuerpo.

Quizás los tics más dramáticos y que producen mayor discapacidad incluyen los movimientos motores automutilantes, tales como golpearse la cara o tics que incluyen la coprolalia (el decir obscenidades) o ecolalia (repetir palabras o frases de otras personas). Algunos tics son precedidos por un impulso irrefrenable o sensación en el grupo muscular afectado, lo que se llama un impulso premonitorio. Algunas personas con el síndrome de Tourette describen su necesidad de completar un tic de cierta manera o cierto número de veces con el fin de aliviar la necesidad o disminuir la sensación.

Los tics a menudo empeoran cuando la persona está excitada, nerviosa o padece de ansiedad y se atenúan durante la realización de actividades calmadas o que requieren de concentración. Algunas experiencias físicas pueden provocar los tics o aumentarlos. Por ejemplo, el usar ropa que apriete el cuello puede provocar tics en el cuello o el escuchar a otra persona olfatear o aclarar la garganta puede llevar a que el afectado emita sonidos similares. Los tics no desaparecen durante el sueño pero generalmente disminuyen notablemente.

¿Pueden las personas con el síndrome de Tourette controlar los tics?

Aunque los síntomas del síndrome de Tourette son involuntarios, algunas personas a veces pueden reprimir, encubrir o manejar sus tics de distintas maneras con el fin de minimizar el impacto que producen sobre sus actividades. Sin embargo, algunas personas indican que sufren un notable aumento de tensión al reprimir sus tics, hasta el punto que sienten que el tic debe expresarse incluso con mayor intensidad. Los tics provocados por una causa ambiental pueden parecer voluntarios o deliberados pero no lo son.

Causas del síndrome de Tourette

Las causas del síndrome de Tourette son aún desconocidas y no hay un consenso científico al respecto. Algunas hipótesis apuntan a que su origen puede estar vinculado a afectaciones en algunas regiones cerebrales incluyendo los ganglios basales, lóbulos frontales y corteza cerebral. Como también alteraciones en las sustancias químicas (dopamina, norepinefrina y serotonina) que proveen la comunicación interneuronal.

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Sí se ha podido comprobar científicamente que el síndrome de Tourette es una enfermedad hereditaria y que una persona afectada tiene un 50% de probabilidades de transmitir el síndrome a su hijo. Aunque se herede la predisposición genética no significa que el hijo padecerá todos los síntomas asociados al trastorno. Habitualmente, se ha observado que los hijos de personas con síndrome de Tourette pueden presentar algunos tics de poca entidad, algunas conductas de tipo obsesivo-compulsivas, síntomas asociados al déficit de atención (sin presencia de tics), o incluso una ausencia total de síntomas.

Síntomas del síndrome de Tourette

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El síndrome de Tourette aparece durante algún momento de las dos primeras décadas de vida, habitualmente, la primera expresión del síndrome suele ser un tic facial, y es común que cada afectado presente su propio repertorio limitado de tics, repitiendo siempre los mismos. En el transcurso del tiempo, las personas que padecen síndrome de Tourette van manifestando más tics motores de naturaleza variable.

Los pacientes también expresan sensaciones molestas en algunas partes del cuerpo, tales como picor, presión, cosquilleo, comezón. Este tipo de tics reciben el nombre de tics sensitivos.

La recurrencia e intensidad de los tics pueden ir a peor o mejorar a lo largo de la jornada, y puede variar a través del tiempo. Las personas afectadas presentan una inteligencia normal, aunque pueden tener dificultades añadidas para el aprendizaje durante la infancia y la adolescencia, a consecuencia de los tics y las patologías conductuales y sociales asociadas, como el trastorno obsesivo-compulsivo, TDAH, trastornos de conducta, alteraciones en el sueño y trastornos en el ánimo.

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El diagnóstico generalmente requiere de estudios utilizando técnicas de diagnóstico por imagen, tales como la resonancia nuclear magnética, la tomografía computarizada y el electroencefalograma. Además de ciertos exámenes de sangre que pueden utilizarse para descartar la existencia de otras condiciones médicas que podrían confundirse con el síndrome de Tourette.

Tratamiento del síndrome de Tourette

No se precisa un tratamiento específico para los tics, excepto en casos de extrema gravedad o que repercutan en dolores musculares o trastornos en la adaptación escolar y social. En este tipo de casos, se suelen indicar fármacos neurolépticos a fin de reducir la intensidad y frecuencia de los tics.

Por lo que refiere a la terapia psicológica resulta efectivo tratar los trastornos relacionados con el síndrome de Tourette, tales como el estrés, la depresión o la ansiedad, los problemas de aprendizaje y conductuales, y las consecuencias sociales y afectivas que causa el síndrome.

Algunas veces, los pacientes pueden lograr inhibir los tics durante un lapso de tiempo, pero finalmente estos vuelven a aparecer de forma más acentuada. Así, parece deseable que las personas del entorno del paciente se muestren comprensivas y se comporten con naturalidad ante la presencia de tics. Por ende es muy útil la psicoeducación.

¿Cuál es el pronóstico?

Aunque no existe una manera de curar el síndrome de Tourette, la enfermedad mejora en muchas personas en la etapa más tardía de la adolescencia y después de los 20 años. Por lo tanto, algunos individuos pueden llegar a estar libres de síntomas y poder prescindir de medicamentos para atenuar los tics. Aunque el trastorno generalmente dura toda la vida y es crónico, no es una enfermedad degenerativa. Las personas con el síndrome de Tourette tienen expectativas normales de vida. A pesar de que los síntomas del tic tienden a disminuir con la edad, existe la posibilidad de que otros trastornos de neuro-comportamiento, como la depresión, ataques de pánico, fluctuaciones del estado de ánimo y comportamiento anti-social, puedan persistir y causar problemas en la vida adulta.

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Bibliografía:

“Síndrome de Tourette”, NINDS. Publicación 2015 de NIH 13-2163s.

Salud Mental en el Adulto Mayor: Depresión

El avance en la medicina y en los estudios neurocientíficos, sumado a los cambios evolutivos en la sociedad y en el ser humano, ha permitido que vivamos por muchos años y mantengamos una expectativa de vida mayor que nuestros antepasados. Por lo que la etapa denominada vejez, es hoy en día una parte importante en nuestro ciclo de vida.

Lo ideal es que si vamos a vivir más, podamos mantener una buena calidad de vida, lo cual depende de muchos factores, entre ellos se destaca la salud física, factores ambientales, factores económicos, factores sociales y psicológicos.

Es casi imposible llegar a la tercera edad sin la presencia de alguna enfermedad o dolencia física, lo importante es identificar el grado y la magnitud en que esto afecta la funcionalidad y la independencia en las actividades de la vida diaria.

Se considera que la salud mental, muchas veces no es tenida en cuenta en la etapa del adulto mayor, es tan o más importante que la salud física, ya que existe una estrecha relación entre ambos componentes para denominar estado de bienestar o salud de la persona. Una adecuada salud física influye en la salud mental y viceversa, la salud mental influye de manera muy positiva o muy negativa en la salud física.

Con esta idea se sostiene que a pesar de las enfermedades físicas, la actitud personal de cómo enfrentamos dichos malestares y si podemos sobreponernos, es fundamental para mantener una buena calidad de vida.

Es muy frecuente que aparezca sintomatología ansiosa y depresiva en adultos mayores, se considera que es parte de un proceso de adaptación que requiere que esta etapa de vida esté plagada de eventos vitales que exigen que la persona haga uso de sus capacidades de adaptación. Incluso asociado a enfermedades física y/o el consumo de ciertos fármacos, los adultos mayores son más propensos a presentar este tipo de síntomas afectivos.

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Generalmente aparecen ideas relacionadas a la muerte, ya sea hacia la misma persona o a su pareja, situaciones de duelo no resueltas por el compañero/a de vida, fallecimientos de amigos, familiares, suelen atraer sintomatología depresiva. Incluso la entrada en la etapa de la jubilación es una situación de duelo que es necesario atravesar.

Frente a esta última situación, aparecen sentimientos de fracaso, de inutilidad, de pérdida, cambios a nivel económico, etc., que conlleva a en algunas personas la sensación de vacío existencial. Pero no todas las personas reaccionan de igual manera frente a estas circunstancias. Depende de varios factores relacionados con la personalidad, acompañamiento familiar y social, la capacidad de resiliencia, etc.

Depresion adulto mayor

¿Cuándo se diagnostica Depresión en el Adulto Mayor?

Es importante como familiar cercano tener en cuenta:

. La presencia de síntomas anímicos o emocionales, desánimo, tristeza, apatía, abulia, incapacidad para disfrutar de cosas cotidianas, angustia, irritabilidad. Cambios conductuales como falta de iniciativa, desarreglo personal, introvertidos, tendencia a quedarse en casa, retraimiento social y familiar, disminución de actividades y productividad.

. Síntomas físicos, como alteraciones en el ritmo sueño – vigilia, cambios en el apetito, cambios en el peso corporal, cansancio.

. Síntomas cognitivos: alteraciones en la memoria, concentración, pensamientos de fracaso, inutilidad, pensamientos de muerte, ruina, enfermedad, desamparo, abandono. Lentitud en el pensamiento y en la capacidad de respuesta.

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Tratamiento y Recomendaciones

En estos casos, es importante que los familiares mas cercanos detecten esta sintomatología o cambios en sus actitudes para poder acudir a un profesional.

No significa que en todos los casos estos síntomas sea la presencia puramente de un trastorno en el estado de ánimo, existen otras enfermedades que podrían afectar lo anímico, como por ejemplo la presencia de un tumor cerebral, etapas iniciales de Alzheimer, algunas enfermedades endocrinológicas, etc. Por lo cual es muy importante consultar con el médico para descartar patologías orgánicas.

En el caso de un síndrome depresivo, diagnosticado por un profesional de área de la Salud Mental, ya sea Psiquiátra o Psicólogo, podría ser necesario comenzar un tratamiento psicofarmacológico (acorde a las necesidades del paciente y cada caso en particular) como también psicoterapia.

Además de estos tratamientos, es indispensable el vínculo social y familiar de la persona adulto mayor, ya que se entrelazan redes de contactos, se mantiene una mente activa y los vínculos afectivos suelen amortiguar los efectos negativos de dolencias físicas y mentales.

Es por esto mismo, que se recomienda la inserción de los adultos mayores en talleres grupales acorde a las aficiones particulares, ya que permiten mantener a las personas más activas y saludables, rodeadas por un grupo de personas de edades cercanas y puedan compartir sus experiencias de vida.

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Enfermedad de Alzheimer: Nota a los especialistas de INECO Dr. Bustin y Dr. Manes

Interesante nota que describe las características y los avances científicos en la Enfermedad de Alzheimer, realizada a los especialistas de INECO, Dr. Bustin y Dr. Manes.

“La memoria afectiva no se borra nunca”

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La demencia se describe como una enfermedad altamente discapacitante, donde hay dos o mas funciones cognitivas superiores afectadas.

¿Cuál es el factor de riesgo más importante? ¿La genética influye en el desarrollo del Alzheimer? ¿Existe alguna cura para la enfermedad? 

Para responder estas dudas compartimos esta breve nota realmente interesante.

Migraña, una Enfermedad Neurológica

La migraña es una enfermedad neurológica primaria, consiste en un dolor de cabeza que se inicia en forma relativamente brusca, la mayoría de las veces con dolor en un lado de la cabeza, con náuseas o vómitos y molestia  a la luz o a los ruidos.

Puede durar 30 minutos a 72 horas. El dolor se agrava con la actividad física, lo que obliga a suspenderla y recostarse si fuera posible.

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Si el dolor es precedido por síntomas neurológicos, como por ejemplo molestias visuales (muy frecuentes), problemas motores como debilidad, entre otros, se llama migrañas con aura o migrañas clásicas, que en general se presentan hasta 20 – 30 minutos antes del inicio del dolor.

Si existen antecedentes de haber presentado episodios de migrañas previos y antecedentes familiares es determinante aunque no es excluyente de diagnóstico del mismo.

¿Qué causa la migraña?

En la actualidad se sostiene que existe un mecanismo generador en el cerebro del individuo con migraña, determinado genéticamente. Este generador es vulnerable a distintos estímulos exteriores e interiores, que generan cambios eléctricos y químicos en el cerebro que llevan a la sensación dolorosa.

Los desencadenantes son aquellos agentes físicos, químicos o psicológicos que pueden provocar un dolor de cabeza. Es muy importante detectarlos porque el hecho de identificarlos, hace que podamos evitarlos y ahorrarnos unas horas o días de dolor de cabeza.

Factores desencadenantes más conocidos, se puede mencionar:

1-Psíquicos: situación de estrés, relax luego de un intensos estrés, pérdidas importantes (muerte, divorcio, desempleo), mudanza, exámenes. Etc.

2-Hormonales: menstruación, post menopausia, embarazo, anticonceptivos, ovulación.

3- Dietarios: ciertos alimentos, chocolate, cafeína, alcohol, ayuno.

4- Ambientales: frío, calor, viento, luces intensas, viajes, altura, ruidos, fiestas.

5- Actividad física: fatiga, esfuerzo, actividad sexual, tos, estornudos.

6- Medicamentos: vasodilatadores, antihipertensivos, antiulcerosos, bloqueantes cálcicos, hormonas, antibióticos, diuréticos, abuso de analgésicos.

7- Otros: dormir demasiado, dormir menos de los habitual, cambios de clima.

¿A quienes afecta la migraña?

En general no hace diferencias de sexo, edad, raza. La prevalencia varía de acuerdo a la edad y sexo, siendo la prevalencia promedio de 7% en los hombres y 18% en mujeres. La edad de mayor incidencia es entre los 20 y los 45 años.

Es esperable que si los dos padres tienen migraña, el 70% de los hijos podrán padecerla y solo el 45% cuando solo un padre la padece.

trabajar

Se encuentra entre las enfermedades más frecuentes en producir discapacidad y entre las primeras enfermedades que deterioran la calidad de vida.

La Organización Mundial de la Salud la clasifica n°19 entre las enfermedades más discapacitantes. La persona con migraña se ve limitada para realizar su trabajo, atender a su familia o realizar una actividad socio-laboral.

¿Cómo se diagnostica?

cefalea

El médico debe evaluar la presencia de ciertos indicadores clínicos como por ejemplo:

. Historia previa de dolor de cabeza, es decir cuánto tiempo hace que padece dolores de cabeza.

. Historia familiar, ya que si hay presencia de dolores de cabeza en familiares directos es un dato que favorece al diagnóstico.

.Examen neurológico normal

.Estudios complementarios de laboratorio e imágenes normales.

. Características del dolor: es un elemento clave para realizar el diagnóstico correcto. Es migraña cuando el paciente refiere dolor muy severo, generalmente pulsátil, ubicado en un lado de la cabeza, acompañado de palidez, náuseas o vómitos, molestias con la luz y los ruidos, empeoramiento con la actividad y duración prolongada de 4 a 72h.

 ¿La migraña puede ser tratada?

Existen dos alternativas principales en el tratamiento del dolor de cabeza, que deberían ser complementarias:

– Tratamiento farmacológico:

medicacion

Puede administrarse para el ataque de la migraña en si misma, como también para prevenir posibles crisis futuras, pero siempre bajo la supervisión del médico.

– No farmacológico:

     Espectro amplio de actividades que pueden contribuir a mejorar el dolor de cabeza, este tipo de terapias es algo muy personal y para algunos casos son de mucha ayuda y para otros carece de efectividad. Por ejemplo:

yoga

. Yoga

.Ejercicios de relajación y respiración.

. Masajes.

.Acupuntura.

. Buena alimentación.

. Etc.

La persona que padece migrañas, puede  desencadenar una invalidez social, familiar y laboral, comprendida sólo por los afectados, ya que suele ser desjerarquizada y vista como exageradas por los demás. Por eso es recomendable consultar con su médico, para realizar un tratamiento que sea eficaz para mejorar su calidad de vida.