TDAH – El futuro de la Evaluación Neuropsicológica

El 10 de Mayo pasado, en Madrid, España, se reunieron expertos de distintas partes del mundo en un evento internacional sobre: El futuro de la evaluación del TDAH.

El Neuropediatra Manuel Antonio Fernández, de Sevilla, participó de este evento, debido a que él desarrolla actividades de formación a familias y a profesionales ya sea de forma independiente o en colaboración con otros centros, empresas, asociaciones, colegios o profesionales.

Habitualmente, las actividades de formación no es algo que difunda a través de su web pero está desarrollando un nuevo servicio de formación especializada sobre neuropediatría centrado inicialmente en TDAH y orientado especialmente a colegios, asociaciones y familias.

Desde el inicio de su actividad en la consulta privada ha contado con avances tecnológicos que le han permitido poner a disposición los últimos avances en relación a  evaluación, diagnóstico y tratamiento del TDAH.

Tanto es así, que fue el primero en contar en Andalucía con el Test AULANESPLORA, de realidad virtual para la evaluación del TDAH. Este test, desarrollado por la empresa española Nesplora, supuso un cambio revolucionario en la manera de evaluar el TDAH y en la forma de poder enseñar los resultados de las dificultades del niño con  explicaciones claras, sencillas, coherentes y fáciles de entender para todos.

Desde su puesta en el mercado, este test ha sufrido muchos cambios y avances con la intención de adaptarse al máximo a las necesidades de los profesionales y los pacientes. Tanto es así, que desde aquel primer día en el que cadquirió todo el equipo ha habido muchos cambios importantes y siempre a mejor.

Lo último, es un avance técnico importante. Ahora AULA no utiliza gafas de 3D convencionales, ha pasado a las gafas del Samsung Galaxy. Esto, además de mejorar la calidad visual y técnica del test, evita que haya cables y mejorar aún más la percepción por parte del niño. Simplemente, la tecnología colabora  día a día.

 

El sistema AULA analiza el comportamiento del niño dentro de una clase escolar virtual. La prueba es percibida inicialmente como un juego, en el que hay que realizar una tarea mientras se presentan diferentes distractores típicos de un aula escolar.

El test evalúa los factores que determinan la existencia de TDAH:

  • Atención sostenida
  •  Atención dividida auditiva y visual
  •  Impulsividad
  • Actividad motora excesiva (Hiperactividad)
  • Tendencia a la distracción (usa un sensor de movimiento)
  • Velocidad de procesamiento

Como resultado final, el sistema devuelve un informe de evaluación que ayuda al clínico a realizar un diagnóstico más preciso y seguro.

Es muy importante diagnosticar y evaluar el déficit de atención y la asociación que realiza en cada niño con la memoria visual, auditiva, a corto plazo y a largo plazo, lectura, escritura, comprensión, razonamiento, pensamiento emocional,  habilidades sociales, etc.

Este test enfatiza y colabora para poder realizar un adecuado tratamiento en esos aspectos mencionados y conseguir paliar los retrasos por la falta de atención, estimular y desarrollar la atención al máximo dentro de las posibilidades de cada niño.

 

 

Fuentes:

elneuropediatra.es

centrozubikoapsicologos.com

La Evaluación en el Trastorno del Espectro Autista (TEA)

Se trata de un conjunto de trastornos caracterizados por retrasos y alteraciones cualitativas en el desarrollo de las áreas sociales, cognitivas y de comunicación, así como un repertorio repetitivo, estereotipado y restrictivo de conductas, intereses y actividades. En la mayoría de casos, el desarrollo es atípico, desde las primeras edades siendo su evolución crónica. Sólo en algunas ocasiones las anomalías se presentan después de los cinco años de edad.

Los T.G.D. comprenden un amplio conjunto de trastornos. Algunas clasificaciones diagnósticas como el C.I.E.-10 (Clasificación multiaxial de los Trastornos psiquiátricos en niños y adolescentes) intentan poner cierto orden y permiten el diagnostico diferencial dentro de los T.G.D. en función de la discriminación de los diferentes síntomas. A saber distingue entre: Autismo Infantil , Autismo atípico, Síndrome de Rett, Otros trastornos desintegrativos de la Infancia, Trastorno Hipercinético con retraso mental y movimientos estereotipados, Síndrome de Asperger, Otros Trastornos Generalizados del desarrollo y Trastorno generalizado del desarrollo sin especificar.

Convenientemente, la evaluación de los niños con T.G.D. debe efectuarse desde un enfoque multidisciplinar. En primer lugar la evaluación médica y neurológica debe aportar una historia detallada desde el nacimiento, su desarrollo, exámenes o pruebas físicas y neurológicas y en algunos casos será necesaria la realización de estudios del cariotipo para detectar posibles anomalías cromosómicas como el Síndrome X Frágil.

Pueden ser necesarias otras pruebas complementarias (Electroencefalograma, escáner cerebral, resonancia, etc..) según el criterio médico, ya que el trastorno puede cursar con convulsiones, crisis epilépticas u otros síntomas a nivel orgánico. En este artículo trataremos básicamente la evaluación en el terreno psicológico.

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EVALUACIÓN 

Sin duda constituye un reto profesional el abordar la evaluación y/o intervención a niños con Trastornos Generalizados del Desarrollo. Las dificultades son múltiples y vienen siempre condicionadas por el patrón desigual e irregular del trastorno. La expresión oral, la motricidad, la capacidad sensorial y cognitiva, son sólo algunas de las áreas que pueden presentar disfunciones importantes.

Las diferentes pruebas psicológicas con las que habitualmente trabajamos con niños que no presentan el trastorno, pueden resultar inaplicables o darnos resultados que no están de acorde a la realidad del niño. Pruebas de capacidad intelectual como las escalas Weschler (WISC-R, WISC IV) deben utilizarse con precaución y sólo en aquellos casos que la expresión oral esté algo preservada. La mayoría de pruebas se han baremado con población normal (no clínica), por lo tanto, en el caso de que se apliquen debemos ser cautelosos con la información resultante.ideacuestionario_160

Existen diferentes baterías, inventarios y escalas del desarrollo (Gesell, Battelle, Bayley) que pueden proporcionarnos una información valiosísima, ya que nos señalan el punto donde se encuentra el niño dentro de cada una de las diferentes áreas propuestas (en las baterías Battelle: áreas personal, social, adaptativa, motora, comunicación y cognitiva). Esto se lleva a cabo determinando una edad (según baremos) para cada área. Así un niño de 5 años con alta afectación en la área motriz puede dar una edad de desarrollo en esa área de tan sólo 2 o 3 años, esto nos daría una idea del retraso que presenta siempre comparado con el grupo normativo.

Hay pruebas más específicas para el Autismo como la ADI-R. Estas pruebas son básicamente entrevistas estructuradas y se basan en la información proporcionada por los padre o docentes.autism2e1_160

Es evidente que esta información es necesaria en un primer momento a efectos de confirmar el diagnóstico, sin embargo debe ser después complementada con pruebas individualizadas en función de la realidad de cada niño. Lo que se plantea en estos niños es la necesidad de dar paso a una evaluación de caso único en contraposición al caso evaluado en función de la norma, es decir, de la población general.

OBJETIVOS DE LA EVALUACIÓN

El paso previo para una evaluación exhaustiva en un niño con posible T.G.D. pasa por una comprensión clara de lo que son los diferentes trastornos del espectro y un conocimiento de sus diversos modelos teóricos (Teoría de la Mente, etc). Pero  a su vez requiere de un acercamiento con una mentalidad abierta, debemos ser especialmente sensibles a la realidad de cada niño, su forma peculiar de funcionamiento, su margen de movimiento o potencial de aprendizaje.

La evaluación se plantea como un juego sin reglas iniciales y que va configurándose a medida que se avanza la relación diádica niño-psicólogo en la que ambos están en un proceso mutuo de aprendizaje. Las habilidades del psicólogo infantil, su capacidad de observación y su creatividad, van a ser decisivos.

Teniendo en cuenta los principios anteriores, la evaluación psicológica debe plantearse desde una vertiente eminentemente práctica con la finalidad de conocer:

  1. El punto donde nos encontramos (evaluación actual)
  2. Determinar hasta donde podemos llegar (potencial de modificación y aprendizaje)
  3. De qué forma vamos a hacerlo (estrategias psicológicas a emplear).

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A nivel psicológico procederemos a una evaluación exhaustiva. Las baterías y cuestionarios estandarizados señalados más arriba es sólo un primer paso. Con ellos obtendremos la línea base. Luego debemos introducir la evaluación de caso único. Esto comprenderá como metodología fundamental la observación directa del niño en su ambiente natural complementado con la recogida de información en entrevistas a padres y docentes.

Se debe evaluar todo aquello que preocupa a los padres en su comportamiento, en lo que hace y también en lo que deja de hacer, sin olvidar aquello que quizás aún no es visible todavía o no se le da importancia.

Muchos de estos niños, sobretodo los que mantienen conservadas parte de sus capacidades intelectuales, pueden adaptarse al mundo y desarrollar estrategias para compensar sus limitaciones, es por ello que se hace necesario una evaluación a medida y el ofrecimiento de ayudas por parte de los diferentes profesionales implicados a lo largo de todo su ciclo vital.

Se señalan 4 áreas importantes en las que se debe centrar nuestra atención:

  • ÁREA SOCIAL Y COMUNICATIVA

Se evalúa el nivel de apego a sus padres, su nivel de contacto ocular, interés social, intención comunicativa, atención y miedos entre otros. Por ejemplo: ¿Cual es el canal comunicativo entre el niño y su entorno más próximo?, ¿existe capacidad e intención comunicativa? ¿cómo expresa sus emociones? La evaluación por observación y la utilización de registros y pruebas formales así como la entrevista a padres y cuidadores pueden aportar información relevante. Es importante encontrar el eslabón en donde nos encontramos.

Pueden crearse diferentes niveles graduados por nivel de competencia e intención comunicativa dentro y fuera de la familia. Una vez determinado el nivel actual tenemos ya la línea base para empezar a diseñar un plan de intervención personalizado.

Es preciso conocer y explorar las diferentes capacidades sensoriales (oída, vista e incluso tacto) para tratar de potenciar el canal comunicativo más eficaz.

  •  ÁREA COGNITIVA Y MOTORA

¿Cual es su capacidad cognitiva? Debemos ser cautos a la hora de evaluar dicha capacidad. ¿a qué nos referimos cuando hablamos de competencia cognitiva? El concepto viene avalado por diferentes pruebas estandarizados en población normal, pero en los  niños con T.G.D. los criterios deben ser más flexibles. Un niño puede carecer de la capacidad de hablar, incluso de la intención comunicativa, pero puede ser muy hábil para montar o desmontar objetos de su interés o construir puzzles.

Es necesario  hurgar en las habilidades y capacidades de cada niño desde el enfoque individual y evaluar para crear una línea base desde la que empezar a trabajar. Por ejemplo: ¿Tiene conocimiento de sí mismo? ¿reconoce el mundo que le rodea? ¿es el niño capaz de trazar con lápiz líneas simples? ¿es capaz de clasificar objetos por colores, formas o tamaños? ¿es capaz de armar rompecabezas? ¿cuales son sus áreas de interés?  Estas y otras muchas preguntas deben ser planteadas durante la evaluación. Se requiere además mucha capacidad de observación, constancia, trabajo y mucho sentido común. Ayudará el conocer cuales son sus objetos, juegos o actividades preferidas para utilizarlas como motivadores para las tareas de evaluación.

Respecto al área motriz, la evaluación es mucho más objetiva dado que una observación estructurada a partir de cualquiera de las escalas de desarrollo pueden acercarnos a las limitaciones o barreras motrices del niño. En esta área la evaluación e intervención se efectuará a partir de profesionales de la medicina y fisioterapia.

  •  HÁBITOS: AUTONOMÍA, COMIDA, HIGIENE

Son objetivos  prioritarios, establecer los diferentes hábitos para que el niño lleve al máximo su autonomía funcional. Muchos padres adoptan posturas demasiado proteccionistas lo que suele llevar emparejado un relajamiento en las exigencias de comida, sueño e higiene. El niño debe aprender a comer sólo, a dormir a sus horas en su habitación y ser capaz de controlar los esfínteres en situación diurna y nocturna. Evidentemente muchos de estos niños tienen limitaciones orgánicas y será el examen médico quien nos determine las posibilidades de corregir alguno de estos aspectos, esto no es excusa para que, cuando no haya imposibilidad total, se actúe para intentar establecer o mejorar dichos hábitos.

Para evaluar todas estas cuestiones se utilizará la entrevista con los padres y un registro de todos los hábitos asumidos o no por el niño. Es también necesario conocer el historial médico y si el niño presenta problemas a nivel orgánico (crisis epilépticas, complicaciones oftalmológicas, problemas en la deglución o asimilación de ciertos alimentos, trastornos motrices, etc). A partir de estos datos se puede configurar el plan de intervención en base al registro de conductas y posteriores técnicas de modificación de conducta, si procede.

  • CONDUCTAS: ELIMINACIÓN O INSTAURACIÓN

Los niños con T.G.D. cursan con una amplia, variada y compleja manifestación conductual. Rabietas, desobediencia, hiperactividad, baja tolerancia a la frustración, intolerancia a los cambios de su entorno, aleteos de manos, estereotipias, obsesiones, rituales e incluso autolesiones. El registro detallado de cada una de estas manifestaciones así cómo sus antecedentes, ¿qué ocurre antes de efectuar la conducta? ¿donde se produce o delante de quien? o consecuentes ¿qué le ocurre al niño cuando efectúa la conducta? ¿es castigado, se le consiente? Estos datos deberán ser recogidos mediante registros y serán claves para trazar, si procede un plan de intervención.

Las primeras conductas sobre las que se debe intervenir son las que suponen un riesgo para el propio niño u otros. También aquellas de las que se deriven un malestar acusado en el seno de la familia.

Hay que procurar  eliminar o minimizar conductas pero también deberemos proceder a incorporar nuevas conductas que no están presentes o lo están de forma intermitente. Enseñar o modelar conductas para mejorar aspectos de los hábitos cotidianos mencionados anteriormente (comida, higiene, control esfínteres, etc.) o enseñar habilidades de relación con los otros o técnicas de autocontrol para niños que cursan con hiperactividad. Por tanto, deberemos registrar también aquellas conductas que queremos establecer pero que actualmente no están presentes en el repertorio del niño.

  •  OTRAS ÁREAS

Otras áreas de interés a la hora de evaluar son el área familiar y escolar. En la primera hay que conocer cuales son las necesidades de la familia, cómo les ha alterado su vida cotidiana, cómo han aceptado el diagnóstico y en el caso de que haya hermanos, cómo se lo han explicado. Si el niño asiste a una guardería o escuela se deberá también recoger información acerca de su funcionamiento en estos lugares mediante entrevista a los maestros o cuidadores y estableciendo también registros conductuales si son necesarios.

  • PRUEBAS PROFESIONALES PARA EVALUACIÓN TEA:

ADI-R. Entrevista para el Diagnóstico del Autismo – Revisada

Es una entrevista clínica que permite una evaluación profunda de sujetos con sospechas de autismo o algún Trastorno del Espectro Autista (TEA). Se centra en las conductas que se dan raramente en las personas no afectadas. Por ello, el instrumento no ofrece escalas convencionales ni tiene sentido usar baremos. Ha demostrado ser muy útil en el diagnóstico y en el diseño de planes educativos y de tratamiento.ADOS. Escala de Observación para el Diagnóstico del Autismo

Esta escala es una evaluación estandarizada y semi-estructurada de la comunicación, la interacción social y el juego o el uso imaginativo de materiales para sujetos con sospecha de trastornos de espectro autista.

El ADOS consta de un conjunto de actividades, que proporcionan contextos estandarizados, donde el evaluador puede observar o no la presencia de ciertos comportamientos sociales y de la comunicación relevantes para el diagnóstico de los TEA.  Se trata de una prueba que precisa de formación previa para poder utilizarla.Para concluir, es importante mencionar que los niños T.G.D. suelen tener una apariencia física normal, sin estigmas físicos e incluso con expresión despierta e inteligente, que les hace parecer estar atentos a los detalles de su entorno pero que oculta la existencia de trastornos generalizados y, a veces, profundos, en sus funciones psíquicas.

El rol de los padres en las tareas escolares de sus hijos

Cuando hablamos de cualquier tipo de apoyo o acompañamiento, es importante que el niño sepa que sus padres y docentes esperan de él su máximo rendimiento. En esta etapa de su vida, los estudios son su trabajo principal y por eso se le exige el interés que le permita llevarlo a cabo. En muchas ocasiones, los padres esperan de sus hijos que realicen todas aquellas aspiraciones que ellos no han logrado, pero éstas resultan exigencias inviables que sólo pueden desembocar en conflictos familiares. A la vez que sabe lo que se espera de él, resulta beneficioso que el niño vea interés y participación por parte de sus padres en sus tareas escolares. La ayuda de los padres y el compartir un tiempo dedicado a las tareas establece un lazo de unión y comunicación entre ellos que estimula al niño a seguir avanzando y estudiando.

Comprensión y apoyo

La tarea de educar es laboriosa y difícil de llevar a cabo. Profesionales de la educación, psicólogos y padres de familia se plantean una y otra vez si realizan correcta y equitativamente esta función, cargada plenamente de responsabilidad. Nadie tiene una metodología exacta de cómo debe realizarse, pero lo que sí está claro es que, dependiendo de las respuestas y actitudes cotidianas que adopten los adultos que rodean al niño, éste desarrollará una determinada forma de actuación y creará su propio código de comportamiento. Por eso, hay que mostrarse siempre comunicativo y abierto a dialogar con el niño, mantener actuaciones coherentes, racionales, y ser comprensivo y razonable ante las demandas y exigencias que se proponen a los hijos.

Premios y Castigos

En muchas familias se tiene la mala costumbre de utilizar los castigos y los premios como incentivo para mejorar los estudios de sus hijos. La mayoría de las veces esto no mejora la situación y los niños que se superan simplemente para conseguir un premio y no un buen rendimiento se convierten en interesados y egoístas, obteniendo buenos resultados sólo si su esfuerzo tiene una recompensa. De este modo, el niño olvida que los estudios son su única responsabilidad y que tiene obligaciones respecto a ellos. Lo importante es que el niño entienda que sus padres y sus profesores conocen sus esfuerzos y que no sólo se tiene en cuenta la evaluación final, sino que se valora todo el trabajo y el esfuerzo realizados a lo largo del curso escolar. Se debe explicar al niño que realizar las tareas escolares en casa no supone un castigo, sino una responsabilidad ineludible ante un trabajo que sólo puede realizar él y del cual él es el responsable. Acostumbrar al niño a premios y a castigos no es la solución más adecuada para estimular su rendimiento escolar.

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Consejos

  • Actualice en forma permanente sus conocimientos, en las áreas que sean necesarias para sus hijos.
  • Aprenda y enseñe a discriminar la información obtenida en la red, para orientarlos de la mejor manera.
  • Apóyese en otros  integrantes de la familia como hijos mayores, primos o abuelos.
  • Busque informarse con los profesores de sus hijos de sus procesos, fortalezas y debilidades.
  • Aproveche todas las instancias de apoyo y capacitación que entreguen los colegios.

Alteraciones Cognitivas en el Trastorno Bipolar

¿Qué es el Trastorno Bipolar?

Es una enfermedad psiquiátrica de base genética que presenta como característica clínica una inestabilidad patológica del ánimo como episodios depresivos y episodios maníacos – hipomaníacos, y otros ritmos biológicos alterados que pueden distorsionar la conducta de los sujetos afectados de manera sutil a severa.

Kraepelin sostenía que la principal diferencia entre la Esquizofrenia y la Enfermedad maníaco-depresiva, es que la primera implicaba un deterioro cognitivo, que estaba ausente en ésta última. En la actualidad diversos estudios han comprobado que al menos un subgrupo de entre 5%y 35% de éstos pacientes presentan alteraciones cognitivas, que pueden ser independientes de las fases sintomáticas, es decir que lo sostienen durante periodos de eutimia y se correlacionan con las frecuentes y persistentes fallas funcionales que estas personas suelen sufrir. También es importante destacar que hay un porcentaje de personas con especiales capacidades creativas.

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Comorbilidad con otras patologías:

Otro problema habitual es que más del 60% de los casos presenta otro diagnóstico psiquiátrico como comorbilidad, especialmente abuso de sustancias y trastornos de ansiedad, cuadros que pueden por sí mismos generar alteraciones cognitivas y que es importante tener en cuenta al momento de evaluar al paciente.

Principales alteraciones cognitivas en Trastornos Bipolares:

Según diversos estudios han demostrado que pueden aparecer alteraciones en la memoria verbal, atención selectiva y sostenida y funciones ejecutivas, tanto en episodios maníacos como depresivos.

Específicamente aparecen déficit en el recuerdo espontáneo o libre, pero con buen resultado en el reconocimiento, poniendo en evidencia dificultades con las estrategias de recuperación/evocación de la memoria.

Estos déficits en la planificación sugieren alteraciones en el funcionamiento ejecutivo como inhibición de respuestas, secuenciación, manipulación mental, etc.

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Diversos estudios demuestran la influencia de estructuras subcorticales (ganglios basales), como las principales responsables de las alteraciones cognitivas en el trastorno bipolar (Massman, 1992). Los pacientes mostraron un patrón subcortical de deterioro similar a los pacientes con Enfermedad de Huntington, aunque más leve. El complejo hipocampo-amigdalino, el córtex prefrontal, el tálamo mediodorsal, el pallidum ventral y el stratium, han sido descritos como un circuito neuronal que juega un rol crucial en la regulación del afecto. Es decir, aparece una disfuncionalidad de las vías fronto-subcorticales de los pacientes bipolares.

La exposición a fármacos, ¿puede afectar las funciones cognitivas?

En algunos estudios se ha observado que el Litio podría tener un efecto negativo sobre al memoria verbal y la velocidad de procesamiento de la información.

El divalproato y la carbamacepina han sido asociados con sutiles alteraciones atencionales y mnésicas, la oxcarbamacepina, lamotrigina y el gabapentin podrían tener un perfil cognitivamente benigno.

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Neuroimágenes en pacientes bipolares:

La Resonancia Magnética Nuclear permite detectar anormalidades en el tejido cerebral, en estos pacientes se observan hiperintensidades subcorticales de la sustancia blanca, en comparación con controles sanos. Esto se correlaciona con deterioro cognitivo especialmente en funciones que requieren un procesamiento complejo, cierto enlentecimiento cognitivo, alteraciones conductuales y presencia de reflejos primitivos.

Se sabe hoy en día que si bien el Trastorno Bipolar tiene un mejor pronóstico en cuanto a integridad cognitiva que la esquizofrenia, al menos un subgrupo de pacientes bipolares sufre disfunciones cognitivas que perjudican en forma relevante su nivel funcional.

Es una buena práctica incluir una evaluación neuropsicológica o cognitiva en un paciente con este trastorno, ya que usualmente son estudiados desde la esfera afectivo-conductual dejando de lado este aspecto tan importante y que repercute de manera negativa en el desempeño social, educacional y laboral del paciente.

El objetivo es un mayor acercamiento clínico y terapéutico con los pacientes, para mejorar su calidad de vida.

Guía para saber qué hacer frente a una crisis epiléptica

¿Qué es una convulsión?

Las neuronas se comunican entre sí por impulsos eléctricos. Durante una convulsión se produce una descarga sincrónica y excesiva de un grupo de neuronas que ocurre de forma abrupta y puede tener diversas manifestaciones clínicas. Estas crisis pueden ser desencadenadas por diversas causas que irriten las neuronas.


¿Qué diferencias hay entre una Convulsión y Epilepsia?

Convulsión y crisis epiléptica son sinónimos. Epilepsia es la enfermedad en la que se repiten las convulsiones. Un individuo tiene epilepsia cuando presentó dos o más crisis. (Exceptuando las convulsiones febriles)


Tipos de crisis epilépticas:

Hay dos clases fundamentales:

1. Crisis generalizadas: la descarga epiléptica aparece al mismo tiempo en toda la superficie del cerebro o corteza cerebral. Subtipos:

a. Crisis tónico-clónicas generalizadas: pérdida brusca del conocimiento, rigidez seguida de sacudidas de todo el cuerpo. La persona se recupera lentamente en varios minutos.

b. Ausencias: la persona se queda inmóvil y con la mirada fija o perdida por algunos segundos.

c. Crisis atónicas: se caracteriza por caída brusca.

2. Crisis parciales o focales: la descarga comienza en una zona puntual de la corteza, llamada foco epiléptico. Las manifestaciones depende del sitio donde asiste el foco epiléptico y de su diseminación o no a otras áreas del cerebro.

a. Crisis parcial simple motora: se producen sacudidas en una parte del cuerpo (dependiendo del foco), en otros casos pueden no ser motoras, apareciendo una sensación rara que sólo percibe la persona que la sufre, puede ser sensación de hormigueo intenso, alucinación visual, olor fuerte o pensamiento extraño, de aparición brusca y corta duración.

b. Crisis parciales complejas: cuando se compromete la conciencia, la persona se queda inmóvil sin responder por segundos o minutos y a veces realiza actos automáticos que carecen de sentido con las manos o la boca. Pueden desplazarse pero se los ve con mirada extraña y no responden cuando se los llama.

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Existen muchas clases de epilepsias que se clasifican en síndromes epilépticos, según la edad de comienzo, tipo de crisis, manifestaciones de los electroencefalogramas, etc. Este diagnóstico es muy importante porque nos da la idea del pronóstico y permite seleccionar las herramientas adecuadas para el tratamiento.


¿Qué es el status epiléptico?

Cuando una convulsión dura 30 minutos o se repiten pequeñas crisis durante ese mismo tiempo sin que recupere la conciencia entre ellas se habla de estatus epiléptico. Es una situación grave que requiere del uso enérgico de medicación endovenosa para interrumpir la crisis. Siempre que una crisis convulsiva dure más de 5 minutos es necesario tratar con urgencia.

Una causa frecuente de status epiléptico es la interrupción brusca de los fármacos  antiepilépticos. Por eso se recomienda siempre consultar con el médico tratante antes de cambiar o abandonar la medicación.


¿Qué es la epilepsia refractaria?

Es un tipo de epilepsia, inusual, en los que las crisis epilépticas no se pueden controlar a pesar del tratamiento adecuado y las crisis continúan repitiéndose con gran interferencia en la vida de quien la padece.


¿Qué debo hacer en el momento de una crisis epiléptica en una persona?

1. Lo primero que debe hacer es evitar que la persona se lastime o se lesione al caerse o golpearse. De ser posible acompañar a la persona en la caída hasta el suelo y poner algo blando debajo de su cabeza, NO inmovilizar por la fuerza a la persona durante la crisis.

2. Evite introducir objetos en la boca o forcejear para abrirla, a veces esto produce mayor daño que el que se quiere evitar.

3. NO darle agua ni alimentos durante la crisis, si estaba comiendo debe interrumpir la ingesta inmediatamente.

4. Colocar a la persona de lado para que no se aspire o ahogue, es decir, la saliva o eventual vómito  que puede ocurrir como parte de la crisis no se vaya al pulmón.

5. Asegurarse que la vía aérea esté libre (no cubrir boca ni nariz).

6. En casos de crisis frecuentes o prolongadas existen fármacos de acción rápida que pueden ser usados por vía sublingual (debajo de la lengua) o rectal (aplicadores en forma de enema) que se absorben rápidamente.

7. Ante todo preservar la calma y observar detalladamente lo que ocurre, toda información que a posteriori pueda brindarle al neurólogo será de suma utilidad.

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¿Debo llamar al servicio de emergencia?

Si no conoce a la persona, sin dudas que sí, mientras uno lo asiste otra persona podrá llamar al servicio de urgencia. Si conoce a la persona, es familiar o amigo, debe llamar siempre que se trate de una primera crisis (no le haya ocurrido nunca antes) y toda vez que la crisis dure más de 5 minutos o que se repitan en corto lapso de tiempo o que la persona luego de una crisis no se recupere por completo de la situación.

A pesar del tratamiento las crisis epilépticas pueden repetirse, ningún fármaco asegura el control de las crisis, en  el mejor de los casos disminuyen sustancialmente la probabilidad de la repetición de la crisis.


La epilepsia, ¿produce alteraciones cognitivas?

La etiología y el tratamiento de la epilepsia pueden afectar la cognición. Por lo tanto, es probable que se desarrolle un deterioro cognitivo como síntoma secundario de la epilepsia. La evaluación neuropsicológica permite describir el estado cognitivo del paciente epiléptico y colabora con la localización de las crisis epilépticas en las zonas cerebrales, como estudio complementario.

Cabe formularse dos preguntas fundamentales: ¿cuáles son realmente las variables que producen el deterioro cognitivo en la epilepsia? y ¿qué funciones se alteran de forma más grave? Diversas variables como la edad, sexo, años de educación, tipo de crisis, etiología, edad en la que comenzaron las crisis y etc., varían entre las personas.

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El comienzo temprano de las crisis epilépticas produce mayor deterioro cognitivo que los inicios más tardíos, por lo que puede ser un factor de mal pronóstico desde el punto de vista de las funciones cognitivas. Los pacientes que padecen crisis generalizadas presentan mayor deterioro que los individuos con crisis parciales, al igual que el status epiléptico es probablemente el tipo de crisis que más deterioro cognitivo produce,  incluso los pacientes con un único episodio (de 30 minutos o más) muestran mayor deterioro que los sujetos con antecedentes de varias crisis tónico-clónicas a lo largo de su vida.

Por otra parte, se cree que el deterioro cognitivo se correlaciona positivamente con la frecuencia de las crisis, es decir, con más crisis se produce un mayor deterioro cognitivo.

En los niños es muy frecuente el déficit de atención como también producen cierto retraso mental en algunos casos. En general, se observa  lentitud en desarrollar algunas tareas que requieren un procesamiento complejo de la información, deterioro de la memoria y las dificultades en la atención y concentración, lenguaje y funciones ejecutivas son los trastornos más frecuentes asociados con la epilepsia, siempre en relación a las áreas cerebrales implicadas.

Los estudios sobre funciones ejecutivas revelan que los pacientes con focalidad prefrontal muestran alteraciones en la planificación, memoria de trabajo, inhibición y flexibilidad de la conducta, que influyen en la ejecución del acto motor.

El tratamiento quirúrgico de la epilepsia es una de las posibilidades terapéuticas más eficaces para los pacientes farmacoresistentes, que tienen el origen de sus crisis en el lóbulo temporal. Desde hace ya varias décadas se ha descrito que estos pacientes tienen dificultades en el aprendizaje, almacenamiento o recuperación de determinado tipo de material: el verbal, relacionado con el hemisferio dominante para el lenguaje, y el visuoespacial, en relación con el hemisferio no dominante para el lenguaje.

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La neuropsicología ha sido capaz de predecir el riesgo de deterioro o mejoría cognitiva de los pacientes que van a someterse a la cirugía de la epilepsia. Además colabora con la localización cerebral de las crisis epilépticas y describe el estado cognitivo del paciente, las funciones preservadas y las alteradas, además de señalar los efectos (positivos/negativos) de la cirugía sobre las funciones superiores.

Un abordaje farmacológico y terapéutico personalizado y un seguimiento adecuado, son entre otras las partes fundamentales de un abordaje interdisciplinario necesario para estos pacientes.