Diseñan “app” para mejorar lenguaje de niños con Síndrome de Down

Un grupo de lingüistas, psicólogos e ingenieros  Mexicanos, trabajan en el desarrollo de una aplicación para dispositivos móviles como método de intervención, para mejorar las dificultades del habla al que se enfrentan los niños con síndrome de Down.

La aplicación se diseñó para ser ejecutada en tabletas electrónicas y presentarse a los niños como un juego, el cual se compone por 60 palabras familiares de alta frecuencia y 60 pseudopalabras acordes a reglas fonotácticas del español.

En el juego, los usuarios estarán expuestos a dos palabras consecutivas con el fin de deducir en una milésima de segundo, si suenan idénticas o no, explicó una de las responsables del proyecto de la Facultad de Psicología de la UNAM, Julia Beatriz Barrón.

En una entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), la estudiante detalló que las variaciones en las palabras las realizaron lingüistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Barrón indicó que cada vocablo puede sufrir seis tipos de cambios fonológicos ya sea en modo, articulación, sonorización, y se clasifican por nivel de dificultad.

“Con esto queremos tomar una línea base, que los niños vayan al laboratorio, medir su nivel fonológico y prestarles una tableta durante la intervención (dos semanas)”, dijo la estudiante.

La alumna de la Facultad de Psicología añadió que de la línea base a la línea final, se espera que los niños tengan un cambio en su procesamiento fonológico, debido al entrenamiento que recibirán.

Para cumplir con este objetivo se harán tres grupos de individuos de cinco años de edad mental aproximada: niños con síndrome de Down que utilizarán la herramienta electrónica, niños con síndrome de Down que no la utilizarán y niños con desarrollo típico, todos expuestos a tres etapas: familiarización, entrenamiento y prueba del juego.

El equipo de investigación realizó un estudio piloto que sirvió para conocer las posibles modificaciones de la aplicación y determinar el nivel de aceptación de los usuarios.

“En promedio hemos visto que los niños han respondido 50 por ciento de los ensayos porque es demasiado largo y probablemente se aburren. En desempeño general observamos que casi la mitad de sus respuestas son correctas”, comentó Barrón.

En el desarrollo del proyecto participan otras instituciones como el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad del Rosario, en Bogotá, Colombia, y la Universidad Brookes de Oxford, en el Reino Unido. La idea original surgió en el Laboratorio de Psicolingüística de la Facultad de Psicología de la UNAM, con el financiamiento de la Fundación Jérôme Lejeune.Los especialistas comentaron que se trata de un estudio innovador que hace empleo de los recursos tecnológicos, los cuales presentan ciertas ventajas como la movilidad, la portabilidad y la novedad para la población con este padecimiento.

 “Al trabajar con población Down, los padres comenzaron a preguntarnos cómo mejorar el lenguaje de sus hijos. No teníamos una respuesta certera. Entonces comenzamos a profundizar en la literatura y con lo primero que nos encontramos fue con el proceso fonológico”, apuntó la estudiante.

Hasta el momento, el grupo de investigadores no piensa distribuir la herramienta a plataformas para aplicaciones móviles, debido a que se requiere de una intervención en el proceso fonológico y sin esta el usuario podría desviar su atención del objetivo.

“Nos encontramos en los ajustes experimentales y esperemos que cuando realicemos las modificaciones sea posible su publicación”, señaló Barrón. La alumna resaltó que la importancia del proyecto interdisciplinario radica en mejorar las habilidades de lenguaje en la población con síndrome de Down mexicana.

Fuente: Diario Informador, México, DF.

 

La Evaluación en el Trastorno del Espectro Autista (TEA)

Se trata de un conjunto de trastornos caracterizados por retrasos y alteraciones cualitativas en el desarrollo de las áreas sociales, cognitivas y de comunicación, así como un repertorio repetitivo, estereotipado y restrictivo de conductas, intereses y actividades. En la mayoría de casos, el desarrollo es atípico, desde las primeras edades siendo su evolución crónica. Sólo en algunas ocasiones las anomalías se presentan después de los cinco años de edad.

Los T.G.D. comprenden un amplio conjunto de trastornos. Algunas clasificaciones diagnósticas como el C.I.E.-10 (Clasificación multiaxial de los Trastornos psiquiátricos en niños y adolescentes) intentan poner cierto orden y permiten el diagnostico diferencial dentro de los T.G.D. en función de la discriminación de los diferentes síntomas. A saber distingue entre: Autismo Infantil , Autismo atípico, Síndrome de Rett, Otros trastornos desintegrativos de la Infancia, Trastorno Hipercinético con retraso mental y movimientos estereotipados, Síndrome de Asperger, Otros Trastornos Generalizados del desarrollo y Trastorno generalizado del desarrollo sin especificar.

Convenientemente, la evaluación de los niños con T.G.D. debe efectuarse desde un enfoque multidisciplinar. En primer lugar la evaluación médica y neurológica debe aportar una historia detallada desde el nacimiento, su desarrollo, exámenes o pruebas físicas y neurológicas y en algunos casos será necesaria la realización de estudios del cariotipo para detectar posibles anomalías cromosómicas como el Síndrome X Frágil.

Pueden ser necesarias otras pruebas complementarias (Electroencefalograma, escáner cerebral, resonancia, etc..) según el criterio médico, ya que el trastorno puede cursar con convulsiones, crisis epilépticas u otros síntomas a nivel orgánico. En este artículo trataremos básicamente la evaluación en el terreno psicológico.

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EVALUACIÓN 

Sin duda constituye un reto profesional el abordar la evaluación y/o intervención a niños con Trastornos Generalizados del Desarrollo. Las dificultades son múltiples y vienen siempre condicionadas por el patrón desigual e irregular del trastorno. La expresión oral, la motricidad, la capacidad sensorial y cognitiva, son sólo algunas de las áreas que pueden presentar disfunciones importantes.

Las diferentes pruebas psicológicas con las que habitualmente trabajamos con niños que no presentan el trastorno, pueden resultar inaplicables o darnos resultados que no están de acorde a la realidad del niño. Pruebas de capacidad intelectual como las escalas Weschler (WISC-R, WISC IV) deben utilizarse con precaución y sólo en aquellos casos que la expresión oral esté algo preservada. La mayoría de pruebas se han baremado con población normal (no clínica), por lo tanto, en el caso de que se apliquen debemos ser cautelosos con la información resultante.ideacuestionario_160

Existen diferentes baterías, inventarios y escalas del desarrollo (Gesell, Battelle, Bayley) que pueden proporcionarnos una información valiosísima, ya que nos señalan el punto donde se encuentra el niño dentro de cada una de las diferentes áreas propuestas (en las baterías Battelle: áreas personal, social, adaptativa, motora, comunicación y cognitiva). Esto se lleva a cabo determinando una edad (según baremos) para cada área. Así un niño de 5 años con alta afectación en la área motriz puede dar una edad de desarrollo en esa área de tan sólo 2 o 3 años, esto nos daría una idea del retraso que presenta siempre comparado con el grupo normativo.

Hay pruebas más específicas para el Autismo como la ADI-R. Estas pruebas son básicamente entrevistas estructuradas y se basan en la información proporcionada por los padre o docentes.autism2e1_160

Es evidente que esta información es necesaria en un primer momento a efectos de confirmar el diagnóstico, sin embargo debe ser después complementada con pruebas individualizadas en función de la realidad de cada niño. Lo que se plantea en estos niños es la necesidad de dar paso a una evaluación de caso único en contraposición al caso evaluado en función de la norma, es decir, de la población general.

OBJETIVOS DE LA EVALUACIÓN

El paso previo para una evaluación exhaustiva en un niño con posible T.G.D. pasa por una comprensión clara de lo que son los diferentes trastornos del espectro y un conocimiento de sus diversos modelos teóricos (Teoría de la Mente, etc). Pero  a su vez requiere de un acercamiento con una mentalidad abierta, debemos ser especialmente sensibles a la realidad de cada niño, su forma peculiar de funcionamiento, su margen de movimiento o potencial de aprendizaje.

La evaluación se plantea como un juego sin reglas iniciales y que va configurándose a medida que se avanza la relación diádica niño-psicólogo en la que ambos están en un proceso mutuo de aprendizaje. Las habilidades del psicólogo infantil, su capacidad de observación y su creatividad, van a ser decisivos.

Teniendo en cuenta los principios anteriores, la evaluación psicológica debe plantearse desde una vertiente eminentemente práctica con la finalidad de conocer:

  1. El punto donde nos encontramos (evaluación actual)
  2. Determinar hasta donde podemos llegar (potencial de modificación y aprendizaje)
  3. De qué forma vamos a hacerlo (estrategias psicológicas a emplear).

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A nivel psicológico procederemos a una evaluación exhaustiva. Las baterías y cuestionarios estandarizados señalados más arriba es sólo un primer paso. Con ellos obtendremos la línea base. Luego debemos introducir la evaluación de caso único. Esto comprenderá como metodología fundamental la observación directa del niño en su ambiente natural complementado con la recogida de información en entrevistas a padres y docentes.

Se debe evaluar todo aquello que preocupa a los padres en su comportamiento, en lo que hace y también en lo que deja de hacer, sin olvidar aquello que quizás aún no es visible todavía o no se le da importancia.

Muchos de estos niños, sobretodo los que mantienen conservadas parte de sus capacidades intelectuales, pueden adaptarse al mundo y desarrollar estrategias para compensar sus limitaciones, es por ello que se hace necesario una evaluación a medida y el ofrecimiento de ayudas por parte de los diferentes profesionales implicados a lo largo de todo su ciclo vital.

Se señalan 4 áreas importantes en las que se debe centrar nuestra atención:

  • ÁREA SOCIAL Y COMUNICATIVA

Se evalúa el nivel de apego a sus padres, su nivel de contacto ocular, interés social, intención comunicativa, atención y miedos entre otros. Por ejemplo: ¿Cual es el canal comunicativo entre el niño y su entorno más próximo?, ¿existe capacidad e intención comunicativa? ¿cómo expresa sus emociones? La evaluación por observación y la utilización de registros y pruebas formales así como la entrevista a padres y cuidadores pueden aportar información relevante. Es importante encontrar el eslabón en donde nos encontramos.

Pueden crearse diferentes niveles graduados por nivel de competencia e intención comunicativa dentro y fuera de la familia. Una vez determinado el nivel actual tenemos ya la línea base para empezar a diseñar un plan de intervención personalizado.

Es preciso conocer y explorar las diferentes capacidades sensoriales (oída, vista e incluso tacto) para tratar de potenciar el canal comunicativo más eficaz.

  •  ÁREA COGNITIVA Y MOTORA

¿Cual es su capacidad cognitiva? Debemos ser cautos a la hora de evaluar dicha capacidad. ¿a qué nos referimos cuando hablamos de competencia cognitiva? El concepto viene avalado por diferentes pruebas estandarizados en población normal, pero en los  niños con T.G.D. los criterios deben ser más flexibles. Un niño puede carecer de la capacidad de hablar, incluso de la intención comunicativa, pero puede ser muy hábil para montar o desmontar objetos de su interés o construir puzzles.

Es necesario  hurgar en las habilidades y capacidades de cada niño desde el enfoque individual y evaluar para crear una línea base desde la que empezar a trabajar. Por ejemplo: ¿Tiene conocimiento de sí mismo? ¿reconoce el mundo que le rodea? ¿es el niño capaz de trazar con lápiz líneas simples? ¿es capaz de clasificar objetos por colores, formas o tamaños? ¿es capaz de armar rompecabezas? ¿cuales son sus áreas de interés?  Estas y otras muchas preguntas deben ser planteadas durante la evaluación. Se requiere además mucha capacidad de observación, constancia, trabajo y mucho sentido común. Ayudará el conocer cuales son sus objetos, juegos o actividades preferidas para utilizarlas como motivadores para las tareas de evaluación.

Respecto al área motriz, la evaluación es mucho más objetiva dado que una observación estructurada a partir de cualquiera de las escalas de desarrollo pueden acercarnos a las limitaciones o barreras motrices del niño. En esta área la evaluación e intervención se efectuará a partir de profesionales de la medicina y fisioterapia.

  •  HÁBITOS: AUTONOMÍA, COMIDA, HIGIENE

Son objetivos  prioritarios, establecer los diferentes hábitos para que el niño lleve al máximo su autonomía funcional. Muchos padres adoptan posturas demasiado proteccionistas lo que suele llevar emparejado un relajamiento en las exigencias de comida, sueño e higiene. El niño debe aprender a comer sólo, a dormir a sus horas en su habitación y ser capaz de controlar los esfínteres en situación diurna y nocturna. Evidentemente muchos de estos niños tienen limitaciones orgánicas y será el examen médico quien nos determine las posibilidades de corregir alguno de estos aspectos, esto no es excusa para que, cuando no haya imposibilidad total, se actúe para intentar establecer o mejorar dichos hábitos.

Para evaluar todas estas cuestiones se utilizará la entrevista con los padres y un registro de todos los hábitos asumidos o no por el niño. Es también necesario conocer el historial médico y si el niño presenta problemas a nivel orgánico (crisis epilépticas, complicaciones oftalmológicas, problemas en la deglución o asimilación de ciertos alimentos, trastornos motrices, etc). A partir de estos datos se puede configurar el plan de intervención en base al registro de conductas y posteriores técnicas de modificación de conducta, si procede.

  • CONDUCTAS: ELIMINACIÓN O INSTAURACIÓN

Los niños con T.G.D. cursan con una amplia, variada y compleja manifestación conductual. Rabietas, desobediencia, hiperactividad, baja tolerancia a la frustración, intolerancia a los cambios de su entorno, aleteos de manos, estereotipias, obsesiones, rituales e incluso autolesiones. El registro detallado de cada una de estas manifestaciones así cómo sus antecedentes, ¿qué ocurre antes de efectuar la conducta? ¿donde se produce o delante de quien? o consecuentes ¿qué le ocurre al niño cuando efectúa la conducta? ¿es castigado, se le consiente? Estos datos deberán ser recogidos mediante registros y serán claves para trazar, si procede un plan de intervención.

Las primeras conductas sobre las que se debe intervenir son las que suponen un riesgo para el propio niño u otros. También aquellas de las que se deriven un malestar acusado en el seno de la familia.

Hay que procurar  eliminar o minimizar conductas pero también deberemos proceder a incorporar nuevas conductas que no están presentes o lo están de forma intermitente. Enseñar o modelar conductas para mejorar aspectos de los hábitos cotidianos mencionados anteriormente (comida, higiene, control esfínteres, etc.) o enseñar habilidades de relación con los otros o técnicas de autocontrol para niños que cursan con hiperactividad. Por tanto, deberemos registrar también aquellas conductas que queremos establecer pero que actualmente no están presentes en el repertorio del niño.

  •  OTRAS ÁREAS

Otras áreas de interés a la hora de evaluar son el área familiar y escolar. En la primera hay que conocer cuales son las necesidades de la familia, cómo les ha alterado su vida cotidiana, cómo han aceptado el diagnóstico y en el caso de que haya hermanos, cómo se lo han explicado. Si el niño asiste a una guardería o escuela se deberá también recoger información acerca de su funcionamiento en estos lugares mediante entrevista a los maestros o cuidadores y estableciendo también registros conductuales si son necesarios.

  • PRUEBAS PROFESIONALES PARA EVALUACIÓN TEA:

ADI-R. Entrevista para el Diagnóstico del Autismo – Revisada

Es una entrevista clínica que permite una evaluación profunda de sujetos con sospechas de autismo o algún Trastorno del Espectro Autista (TEA). Se centra en las conductas que se dan raramente en las personas no afectadas. Por ello, el instrumento no ofrece escalas convencionales ni tiene sentido usar baremos. Ha demostrado ser muy útil en el diagnóstico y en el diseño de planes educativos y de tratamiento.ADOS. Escala de Observación para el Diagnóstico del Autismo

Esta escala es una evaluación estandarizada y semi-estructurada de la comunicación, la interacción social y el juego o el uso imaginativo de materiales para sujetos con sospecha de trastornos de espectro autista.

El ADOS consta de un conjunto de actividades, que proporcionan contextos estandarizados, donde el evaluador puede observar o no la presencia de ciertos comportamientos sociales y de la comunicación relevantes para el diagnóstico de los TEA.  Se trata de una prueba que precisa de formación previa para poder utilizarla.Para concluir, es importante mencionar que los niños T.G.D. suelen tener una apariencia física normal, sin estigmas físicos e incluso con expresión despierta e inteligente, que les hace parecer estar atentos a los detalles de su entorno pero que oculta la existencia de trastornos generalizados y, a veces, profundos, en sus funciones psíquicas.

Crean una plataforma virtual para rehabilitar personas con discapacidad

Se trata de una plataforma virtual, creada en Argentina, para rehabilitar personas con discapacidades físicas o intelectuales. Es un sistema que estimula a través del juego, ayudando a los pacientes a reinsertarse en los ámbitos social, familiar y laboral.

La rehabilitación virtual, que estimula a través del juego, consta de tres elementos: un televisor, una consola Xbox y un sensor llamado Kinect.

El sensor emite una alfombra infrarroja en el piso que lee los movimientos corporales y los representa a través de un personaje animado en la pantalla, planteando desafíos a los pacientes.

Juan Pablo Félix, kinesiólogo y fisiatra, detalló a Télam que “la creatividad e innovación son dos recursos que deben ser utilizados en patologías neurológicas para lograr que el tratamiento se realice en forma integral”.

El paciente nunca debe ser sometido al tratamiento, sino que debe formar parte, involucrarse fisicopsíquicamente para aprovechar al máximo sus capacidades motrices y cognitivas. Poder reír es alguno de los beneficios que contribuyen a la mejora de los síntomas“, aseguró.

Al fomentar el desarrollo de estrategias de movimiento no sólo se estimula una nueva esquematización corporal, sino que se activan nuevas interconexiones neuronales correspondientes con el concepto de neuroplasticidad“, explicó Félix.

Así, el paciente se puede encontrar surfeando en el océano, practicando deportes en estadios colmados, esquivando obstáculos en la selva o actuando sobre un escenario, ya que la calidad visual y sonora hacen que el concepto de realidad se aprecie al máximo.

Luego de finalizar la sesión, el dispositivo usa sus sistemas de análisis de información -como videocaptura y fotografías- para crear bases de datos y seguimientos de las sesiones.

En la evaluación clínica pudimos observar que la capacidad de memoria muscular que se logra activar en los pacientes es de gran valor terapéutico, y también permite muchas veces reactivar cualidades de desarrollo psicoemocional“, agregó Félix.

Se observó además una “notable disminución de síntomas como rigidez muscular y temblores en pacientes con Parkinson no sólo durante la sesión, sino perdurables en el tiempo, y además hubo adaptaciones en el reconocimiento del esquema corporal en pacientes con accidentes cerebro vasculares, reconocimiento de patrones de movimiento, mejorías en el reconocimiento temporo-espacial y disminución de la espasticidad“, completó.

Por último, los especialistas informaron que este tipo de rehabilitación virtual se puede combinar con el tratamiento convencional en gabinete, involucrando a los padres y familiares de los pacientes.

Fuente: Telám

Grupo Medihome, donde funciona el Centro de Medicina Física y Rehabilitación (Cemefi). La Plata, Buenos Aires.

 

App educativa: Super Construcciones

¿Le gustaría que sus niños se divirtieran construyendo grandes edificios, transportes y monumentos de todo el mundo?

Smile and Learn lanza “Super Construcciones” una aplicación ÚNICA  y gratuita para que los niños aprendan con una gran sonrisa.

Está pensada para niños de 2 a 10 años con 3 niveles de dificultad que se adaptan a diferentes edades. El juego incluye 24 súper construcciones incluidas en diferentes categorías educativas: viviendas, palacios, monumentos y medios de transporte. Desde una divertida casa-seta a los iglús del polo Norte, pasando por la Estatua de la Libertad hasta las famosas pirámides de Egipto.

Convertidos en pequeños arquitectos, los niños tendrán que colocar las piezas para construir y dar vida a diferentes edificios y transportes en el menor tiempo posible.

Esta aplicación está diseñada por el equipo de educadores de Smile and Learn. Ellos mismos nos explican que el objetivo de “Super Construcciones” es ayudar a los niños a desarrollar su habilidades espaciales de forma divertida y atractiva, un aspecto esencial en el desarrollo de los más pequeños. Además, como aspecto único, esta aplicación incluye una sección de feedback que permite ver a los niños y padres los progresos en el desarrollo de las construcciones.

“Super Construcciones” está disponible en español, inglés, francés, e italiano. Como todas las aplicaciones de Smile and Learn es una aplicación 100% segura para los niños, sin compras in-app y sin publicidad. Ya la puedes descargar en:

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El Juego como Instrumento de Aprendizaje: Aplicaciones Prácticas

Uno de los temas más interesantes al que nos enfrentamos como Profesionales de la educación es, reflexionar sobre el juego infantil, su comprensión nos ayuda a desarrollar nuestro trabajo en la consulta ó espacio de trabajo de una manera mucho más efectiva.

Psicopedagogos, Psicólogos, Fonoadiólogos y Psicomotricistas reiteran una y otra vez que el juego infantil es una actividad mental y física esencial que favorece el desarrollo del niño de forma integral y armoniosa.

Mediante el juego los niños consiguen entrar en contacto con el mundo y tener una serie de experiencias de forma placentera y agradable, donde el jugar se convierte en investigar, crear, conocer, divertirse y descubrir. Esto, es la expresión de todas las inquietudes, ilusiones y fantasías que un niño necesita desarrollar para convertirse en adulto.

Nos podemos preguntar: ¿Por qué juega el niño? ¿Por qué es tan importante el juego para el desarrollo del niño? Creo que una de las mejores respuestas fue ofrecida por Piaget: “el juego infantil es una actividad cultural que desarrolla la inteligencia. De esta forma, los juegos manipulativos, simbólicos y de reglas responden a los tres niveles de la estructura del pensamiento: sensoriomotor, representativo y reflexivo. Así pues, la cultura, aliada con la inteligencia, se comportan en el período inicial de la vida como formas lúdicas”.

El juego y la educación

En la actualidad el juego desarrolla un papel determinante en la escuela y contribuye al desarrollo intelectual, emocional y físico. A través del juego, el niño controla su propio cuerpo y coordina sus movimientos, organiza su pensamiento, explora el mundo que le rodea, controla sus sentimientos y resuelve sus problemas emocionales, en definitiva se convierte en un ser social y aprende a ocupar un lugar dentro de su comunidad.

En este sentido, la actividad mental en el juego es continua y por eso el juego implica creación, imaginación, exploración y fantasía. A la vez que el niño juega crea, inventa situaciones y busca soluciones a diferentes problemas que se le plantean. A su vez el juego favorece el desarrollo intelectual dado que el niño aprende a prestar atención en lo que está haciendo, a memorizar, a razonar, etc. A través del juego, su pensamiento se desarrolla hasta lograr ser conceptual, lógico y abstracto.

Mediante el juego, el niño también desarrolla sus capacidades motoras mientras corre, salta, trepa, sube o baja y además, con la incorporación a un grupo se facilita el desarrollo social, la relación y cooperación con los demás así como el respeto mutuo. Más aún: al relacionarse con otros niños mediante el juego, se desarrolla y se perfecciona el lenguaje.

Adorable child with clothes of doctor examining teddy bear
Niño jugando al doctor

Los juegos con los que el niño asume un rol determinado y donde imita y se identifica con los distintos papeles de los adultos influyen de una manera determinante en el aprendizaje de actitudes, comportamientos y hábitos sociales. Tanto la capacidad de simbolizar como la de representar papeles le ayuda a tener seguridad en sí mismo, a autoafirmarse, acrecentando, además, la comunicación y el mantenimiento de relaciones emocionales. Por tanto, la metáfora de Huizinga y el símbolo de Piaget se aúnan en el juego infantil.

Niña jugando con arena
Niña jugando con arena

Es indudable el valor del juego para el aprendizaje pero, si hablamos de los primeros años de vida, el juego se convierte en una necesidad vital e indispensable para el desarrollo integral del niño.

Los trabajos que han analizado las contribuciones del juego en la primera infancia permiten concluir que el juego temprano y variado contribuye positivamente a todos los aspectos del crecimiento. Estructuralmente el juego está estrechamente vinculado a las dimensiones básicas del desarrollo infantil: psicomotor, intelectual, social y afectivo-emocional. (Garaigordobil, 1990).

Contribuciones que el juego puede ofrecer al desarrollo del lenguaje, el pensamiento matemático y la creatividad en los primeros años

Juego y desarrollo del lenguaje

Un ejemplo de juego son los sonidos, ruidos y balbuceos espontáneos que emiten los niños durante los primeros meses. En bebés de dos meses podemos observar que juegan con su lengua y reproducen sonidos inespecíficos. Sobre los cinco meses el bebé descubre que el sonido es un instrumento de feed-back a través de las respuestas que obtiene de los adultos y sus balbuceos se van haciendo cada vez más organizados, cada día le gusta más jugar con los sonidos y, alrededor de los ocho meses, empieza a ser consciente de que los emite él y juega a acompañarlos de gestos (Ferré y Ferré, 2008).

Bebé Balbuceando

Diferentes estudios han analizado la relación entre el lenguaje hablado y los movimientos de los brazos y las manos, apoyando la hipótesis de que las acciones y los juegos manuales pueden estar relacionados con las vocalizaciones a partir de la etapa de balbuceo. Se realizó un estudio con el objetivo de verificar si la relación entre gestos y el discurso está implicada en el desarrollo del lenguaje de los niños (Bernardis y Gentilucci, 2006). Se registraron las vocalizaciones de los niños de edades comprendidas entre 11 y 13 meses durante la manipulación de objetos de diferente tamaño y se comprobó que el espectro de frecuencia de la voz aumentaba cuando los bebés manipulaban objetos grandes en comparación con las mismas actividades dirigidas a los objetos pequeños. Estos datos sugieren que las propiedades intrínsecas de un objeto que evoca comandos de interacción manual se utilizan para identificar a ese objeto  y para comunicarse.

En niños algo más mayores observamos que el juego simbólico también aporta beneficios al desarrollo lingüístico. En investigaciones estándar sobre el papel del juego en la comprensión del lenguaje, un grupo de niños escucha una historia y luego reproduce las escenas mientras que los integrantes del grupo de control se involucran solo en la discusión de la historia o en actividades no relacionadas.

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Niño jugando a ser pirata

La conclusión de estos estudios es que la historia es más comprensible y fácil de recordar para los niños que escenifican la historia que para los que no porque mejoran su capacidad para verbalizarla (Hughes, 2010).

Juego y desarrollo del pensamiento matemático

¿Qué son las matemáticas? ¿Una ciencia? ¿Un juego? ¿Un arte? ¿Una actividad de hipótesis, experimentos y datos? ¿Un juego que se juega con símbolos, lleno de tácticas y estrategias? ¿O una materia de percepción, de visión clara y de nuevos caminos que no eran considerados previamente, tal como plantea Wells (1995)?

El juego y la resolución de problemas están entrelazados en la primera infancia. Diferentes  estudios documentan el valor del juego en el desarrollo del pensamiento matemático en los primeros años. En uno de esos estudios  (Ginsburg y Seo, 1999) se  grabó la actividad de 90 niños con edades entre los 3 y los 5 años durante el juego libre. Cada película duró 15 minutos. A continuación, se analizó el contenido y los investigadores encontraron que, independientemente de la clase social de los niños, cerca de la mitad de los escenarios de juego contenía la actividad matemática, incluidos los patrones y formas, la magnitud de diferentes objetos, y el número o cantidad. Estos temas no fueron asignados a la tarea sino que surgieron espontáneamente.

Algunos investigadores han demostrado que los bebés poseen conceptos matemáticos básicos (en concreto, el llamado sentido numérico innato). Starkey y Cooper (1980) encontraron en un experimento de habituación que los niños de 5 meses discriminaban entre 2 y 3 puntos, pero en un segundo experimento también hallaron que dicha discriminación no se producía ante 4 y 6 puntos. En esta misma línea, Cooper (1984) mostró que los niños con edades comprendidas entre los 12 y 18 meses eran capaces de discernir entre las cantidades de dos conjuntos, pero incapaces de establecer la distinción “más que/menos que”. Años después Starkey, junto a Spelke y Gelman (1990), realizaron un experimento con bebés de 6 meses a los que expusieron imágenes auditivo-visuales, comprobando que miraban más tiempo la exposición visual que se emparejaba con el número de sonidos que habían escuchado.

A través del juego, los niños pueden realizar acciones como comparar, establecer relaciones, anticipar resultados, ensayar soluciones. En este sentido nos parecen especialmente interesantes para las aulas de 1er ciclo de infantil las propuestas de juego ideadas por Elinor Goldschmied y Sonia Jackson (2000). Estas propuestas tienen una base manipulativa y experimental de los objetos a partir de la manera natural que tienen los niños de conocer, lo cual les facilita ir activando los sentidos e ir desarrollando el pensamiento lógico-matemático:

  • El cesto de los tesoros: Es adecuado para niños menores de un año y se puede iniciar en el momento en que el bebé pueda permanecer sentado correctamente pero todavía no es capaz de desplazarse. Consiste en poner al alcance del niño un recipiente lleno de objetos (redondo, de base plana, con un diámetro de unos 35 cm y una altura de 8 a 12 cm de forma que el niño pueda apoyarse sin volcarlo). Los objetos deben ser variados y de uso común, evitando los juguetes y los objetos de plástico. Se utilizan objetos naturales (piñas, corcho, conchas, plumas, etc.) objetos de madera, metálicos, de cuero, tela, goma, de cartón, todo ello de diferentes formas y tamaños. Es una actividad libre, de exploración, concentración y atención que favorece la curiosidad innata por descubrir las cualidades de las cosas. El juego finaliza en el momento que el bebé pierde el interés.
  • El juego heurístico: Es una continuación del anterior pensada para niños de entre 12 y 24 meses que ya han desarrollado la capacidad de moverse de manera autónoma y han perfeccionado la coordinación óculo-manual. Se utilizan objetos similares a los descritos anteriormente y se añaden dos nuevos: contenedores y bolsas. Las principales diferencias entre ambos juegos es la intencionalidad de los niños y que deben participar en la recogida del material realizando clasificaciones.

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Juego y desarrollo de la creatividad

El hecho de dejar este aspecto para el final no significa que sea menos importante que los anteriores, más bien al contrario, es sin duda una de las capacidades más importantes que debemos potenciar en nuestros niños. El hecho de jugar es en sí mismo un proceso creativo que fomenta la imaginación, el pensamiento original, la resolución de problemas, el pensamiento crítico y la autorregulación.

Ocasionalmente tendemos a confundir la creatividad con la creación artística, olvidando que ésta última es tan solo una de las múltiples representaciones de la primera. Cuando proponemos una actividad de creación artística en estas edades no podemos ignorar que lo menos importante es el producto: el niño sólo está jugando, pero al mismo tiempo que está usando sus manos para manipular, en su cerebro se está desarrollando un proceso de madurez simultáneo que no debe ser presionado (Healy, 2011). Sin olvidar que el proceso creativo depende de la capacidad cerebral de integrar la información entre ambos hemisferios (Sherman, 2013) que están en continua comunicación a través del cuerpo calloso.

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En el proceso de desarrollo de la creatividad, lo mejor que podemos hacer es que florezca por sí sola. Para ello el juego debe ser espontáneo, flexible, impredecible, imaginativo y no directivo. Cuando hay instrucciones el proceso es menos creativo porque se activa la corteza prefrontal izquierda (Saggar et al., 2015), que interviene en las funciones ejecutivas que requieren de atención y evaluación.

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Las personas grandes me aconsejaron que dejara a un lado los dibujos de serpientes boas abiertas o cerradas, y que me interesara un poco más en la geografía, la historia, el cálculo y la gramática. Así fue como, a la edad de seis  años,  abandoné  una  magnífica  carrera  de  pintor  […]

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El Principito, Saint Exupéry, 1951.

Concluyo el artículo con esta  interesante frase:

“No hay nada que los seres humanos hagan, sepan, piensen, esperen o teman que no haya sido ensayado, experimentado, practicado o al menos anticipado en la etapa del juego infantil” Heidi Britz-Crecelius

El Mundo de Teo (Juego Interactivo)

Una APP interactiva (desarrollada por Timunmas Infantil y Lupita Apps) de descarga gratuita con juegos de todo tipo, diseñados para ayudar a desarrollar aprendizajes básicos en diferentes materias: lengua, autonomía, hábitos de higiene personal, conocimiento del entorno. Dirigida a niños y niñas a partir de 3 años con varios juegos educativos.

La APP dispone de un nivel autoadaptativo según la edad para ajustar el juego a las necesidades y gustos del usuario. Incluso se puede jugar en tres idiomas diferentes: español, inglés y catalán. Tras superar cada uno de los retos, los pequeños jugadores se verán recompensados con piezas de puzzle con las que podrán ir completando un gran mosaico de rompecabezas de TEO.

Ofrece distintos escenarios dentro de un barrio donde se encuentra Teo: su casa, la escuela, el mercado, la panadería…etc. También incluye cómo vestirse en un día lluvioso, cómo hacer pan, ir a hacer la compra al supermercado y en cada escenario el niño desarrolla distintos conocimientos y trabaja también la motricidad fina.

Muy interesante para estimular habilidades diarias de los más pequeños!

¡Descarga aquí la APP El mundo de Teo!

Trastorno de procesamiento sensorial o realidad desordenada

La integración sensorial es la capacidad del sistema nervioso para interpretar la información percibida por los sentidos y generar respuestas inmediatas. Cuando falla una de las piezas que componen ese mecanismo, los niños se enfrentan a obstáculos que los irritan o explotan emocionalmente.

Se trata de un proceso neurológico que nos permite utilizar nuestro cuerpo eficazmente en cada contexto, organizando la información sensorial que recibimos de nosotros mismos y del entorno para emitir respuestas adecuadas”, precisa Víctor da Silva Gamo, director del Centro Sensory (Madrid).

Este trastorno, también conocido como Disfunción de Integración Sensorial (DIS)  se caracteriza por una dificultad en la interpretación y organización de la información captada por los órganos sensoriales del cuerpo (gusto, vista, tacto, olfato).

Muchos niños con problemas de aprendizaje, de conducta y/o coordinación motriz, sufren silenciosamente del trastorno de procesamiento sensorial (TPS). Este trastorno tiene una alta relación con otros trastornos como el TDAH, el autismo y los trastornos de ansiedad, pero generalmente pasa desapercibido.

El niño que padece de este trastorno, es un niño que suele manifestar reacciones exageradas, no soporta cambios en su rutina diaria, tiene dificultades de conducta, aprendizaje, es  inquieto, se asusta fácilmente, tiene problemas de sueño, de autonomía, en su higiene y para lograr vínculos amigos.

Las evaluaciones de los terapeutas ocupacionales especializados en la integración sensorial, revelan que muchos niños diagnosticados con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), autismo y trastornos de ansiedad, son hipersensibles al tacto. Un estudio de 2410 niños previamente diagnosticados con TPS o TDAH, encontró que el 60% de los niños padecía en realidad ambos trastornos y otro estudio sostiene que al menos 1 de cada 20 niños sufre de TPS.

Teoría de integración sensorial

Según la teoría de integración sensorial, se necesita de un buen desarrollo sensorio-motor para lograr un buen desarrollo perceptivo y cognitivo. Aunque esta teoría toma en consideración todos los sistemas sensoriales, se centra específicamente en 3: sistema táctil, sistema propioceptivo y el sistema vestibular.

Sistema táctil

Por ejemplo, un niño que es hipersensible al tacto tendrá usualmente reacciones negativas ante el toque inofensivo de un compañero que lo roza sin querer, o ante los efusivos gestos de amor de sus familiares. Se dirá que el niño es un antipático, arisco o agresivo. Pero la verdadera causa de este comportamiento se debe a su hipersensibilidad.

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Niño trabajando con diferentes texturas.

También se dan comúnmente los casos en que los niños son hipo-responsivos al estímulo propioceptivo, quienes demuestran poca fluidez en sus movimientos, debido a la escasa percepción que tienen sobre su propio cuerpo, la posición de este, la velocidad y la dirección del movimiento y la percepción de la fuerza generada por los músculos.

Sistema propioceptivo

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Aprendiendo a pedalear y mantener el equilibrio.

El niño con dificultades en el procesamiento de las sensaciones propioceptivas mostrará poca fluidez en sus movimientos, debido a la escasa percepción que tiene sobre su propio cuerpo. Es probable que utilice fuerza desproporcionada a ciertos objetos. Tardará mucho en aprender a vestirse y a comer solo. También tardará en aprender habilidades motoras no programadas, como andar en bicicleta,  nadar o jugar al fútbol.

Sistema Vestibular
Niño en terapia sensorial

Niño en terapia sensorial.

Algunos niños son especialmente sensibles al estímulo vestibular y reaccionan de una forma exagerada al movimiento y a cualquier desplazamiento de su eje corporal fuera de su verticalidad. Son excesivamente cautos y se caracterizan por su falta de exploración del ambiente. Pueden mostrar un auténtico pavor a los juegos típicos de parque como los toboganes y columpios, por lo general prefieren juegos tranquilos y sedentarios, y se mantendrán al margen de todos los juegos gratificantes como saltar, trepar, correr, etc. Además sus relaciones sociales pueden verse afectadas debido a su estado de tensión.

Indicadores de Trastorno del procesamiento Sensorial

Bebés de 0 y 36 meses

  • Problemas de alimentación o sueño.
  • Irritable cuando lo están vistiendo, incómodo por su ropa.
  • Rara vez juega con sus juguetes.
  • Resiste a que lo alcen: curva la espalda cuando lo alzan.
  • No logra calmarse solo.
  • Torpe, poco flexible, cuerpo tieso. Demorado en sus habilidades motoras.

Preescolares entre 3 y 5 años

  • Muy sensibles al tacto, ruidos, olores u otras sensaciones o a la gente.
  • Se distrae fácilmente, se mueve mucho, es agresivo.
  • Dificultad para vestirlo, darle de comer, dormirlo y/o entrenarlo para ir al baño solo
  • Dificultad para hacer amigos.
  • Torpe, débil, habilidades motoras bajas.
  • En constante movimiento.
  • Pataletas frecuentes, especialmente cuando debe cambiar de actividades.Niños entre 5 y 12 años.
  • Muy sensible al tacto, ruidos, olores u otras sensaciones y/o a la gente.
  • Se distrae fácilmente, se mueve mucho, es agresivo.
  • Se sobrecarga fácilmente, sintiéndose angustiado por las circunstancias.
  • Dificultad para escribir o para realizar actividades motoras.
  • Dificultad para hacer amigos.
  • Indiferente al dolor propio o el de los demás.
¿Qué pueden hacer los padres?

Los padres, pueden prestar atención a lo que su hijo/a reacciona. Por ejemplo, si es sensible a los ruidos fuertes o a las luces brillantes, trate de minimizarlos en su entorno. Si está trabajando con un terapeuta ocupacional, pregúntele qué puede hacer en casa para reforzar su dieta sensorial.

El juego como terapia

Isabelle Beaudry Bellefeuille, Licenciada en Terapia Ocupacional por la Universidad McGill, de Montreal, afirma que la investigación del DPS se ha desarrollado dentro de la terapia ocupacional, “un ámbito profesional que analiza problemas de participación en la vida diaria que son los que tienen estos niños”. Por eso, sugiere que los padres busquen un terapeuta ocupacional formada en integración sensorial. El terapeuta ocupacional es el único profesional sanitario calificado para tratar desde el Enfoque de Integración Sensorial, se recomienda una valoración de las funciones sensoriales del niño que incluye motricidad, equilibrio, coordinación, capacidad de organización, planificación, desempeño de actividades de autocuidado y características del ambiente que lo rodea.

Estas actividades no constituyen una “exposición continuada a estímulos sensoriales ni entrenamiento repetitivo en habilidades”, sino que se centran en las experiencias sensoriales para obtener respuestas cada vez más complejas.A través de la terapia ocupacional se busca “enganchar la motivación interna lo que en los niños se logra a través del juego, el objetivo es ganar su atención para encaminarlos hacia la rehabilitación.

¿Un niño puede recuperarse completamente de su DPS?

La Disfunción de Integración Sensorial exige un proceso de neuro-rehabilitación, en ese sentido, con terapia los niños pueden mejorar mucho sobre todo cuando inician en edades muy tempranas, porque el sistema nervioso aún es maleable y hay plasticidad neuronal.

Cuestionamientos y abordajes

Un grupo de médicos pertenecientes a la Academia Americana de Pediatría (Estados Unidos) cuestionaron el diagnóstico de Trastorno del procesamiento sensorial y el valor de la “terapia de integración sensorial”.

En una declaración publicada en la revista Pediatrics, estos referentes en pediatría manifestaron que se debe buscar la presencia de otro trastorno del desarrollo como el autismo, el déficit de atención con hiperactividad, el trastorno de la coordinación del desarrollo o el trastorno de ansiedad como cuadro base cuando un niño muestra signos de problemas sensoriales. “Debido a que no existe un marco universalmente aceptado para el diagnóstico, el desorden de procesamiento sensorial en general no debería ser diagnosticado”, afirmaron. En la vereda opuesta, los especialistas de los centros y asociaciones que trabajan con estos desórdenes siguen encontrando en la terapia ocupacional y la integración sensorial las herramientas más fuertes para diagnosticar y tratar esta problemática.

No debemos olvidar que estos abordajes también involucran a la familia en cuanto a la planificación de actividades que tenderán a corregir y estabilizar los desórdenes sensoriales.

En primer lugar, se pide a los padres y al entorno en general que intente ponerse en el lugar del niño afectado, a fin de evitar cualquier tipo de etiqueta que dañe su autoestima.

Es muy importante que ante la menor duda respecto a los comportamientos de los niños, los padres y los docentes puedan contactarse con profesionales especializados en este desorden y alcancen a comprender profundamente la naturaleza del mismo. Esto, les traerá una mayor tranquilidad y les permitirá transitar el tratamiento con mejor disposición.

Si desea ampliar en este tema puede dirigirse a PORTAL DE TERAPIA OCUPACIONAL PEDIÁTRICA DE ISABELLE BEAUDRY

¿Cómo aprenden nuestros hijos jugando?

Al Jugar el niño desempeña una actividad libre que le permite crear e imaginar, poniendo en juego toda su fantasía. Se considera que jugar es siempre una experiencia creadora porque a través del juego el niño va conociendo y comprendiendo el mundo que lo rodea, es por eso que se lo utiliza con fines educativos ya que los niños experimentan, aprenden, crecen y se desarrollan a través del juego.

El jugar tiene que ver con un “Hacer como sí, sabiendo que no es” donde se pone en juego la fantasía y creatividad del niño en sus acciones lúdicas y es por eso que un simple palo se puede convertir en un gran caballo que lo llevará hacia otro país o un pedazo de cartón arrugado puede ser el mejor auto de carrera del mundo y en el piso del living puede aparecer un mar muy profundo y peligroso.

La aparición de estas fantasías nos indican que el niño está desarrollando toda su capacidad creadora y la manifiesta con sus acciones lúdicas, prescindiendo de la intervención del adulto.

Nuestro rol como padres en el juego.

El Licenciado Daniel Calmels, Psicomotrisista, estudió al niño y al adulto en un mismo momento de juego y llamó “Juegos de Crianza” a las actividades lúdicas corporales que se comparten durante la crianza, principalmente al jugar del adulto con el niño pequeño.Este “jugar juntos” y el hecho de compartir los juegos, introduce una práctica estimulante que entre otras cosas le permite al niño el acceso a la ficción, al “como sí”. El jugar no nos es dado, no es algo innato, requiere de un aprendizaje que permanece inadvertido, justamente es el adulto el que introduce al niño en las prácticas de juego.

Esta matriz lúdica constituida en los primeros años de vida conforma un ámbito en el cual el niño accede a situaciones pre-lúdicas, un escalón previo al juego propiamente dicho que tiene en las acciones, gestos y actitudes lúdicas del adulto un modelo y referente del que hacer.

Mas que aprender un conjunto de reglas y procedimientos el niño aprende de la predisposición al juego que tiene el adulto, de una actitud lúdica, que pone al cuerpo en situación de interactuar en un programa de acciones sin un fin utilitario.

Entonces el adulto no solo tiene una función corporizante, sino también y al mismo tiempo, una función lúdica.Los primeros juegos corporales motivados e iniciados por el adulto lo ubican al niño como protagonista principal de la escena lúdica, las primeras relaciones lúdicas o pre-lúdicas son corporales y ponen al cuerpo en situación de manifestarse a través del juego.Por eso decimos que los juegos de crianza son esencialmente juegos corporales:así es como ”Cuerpo y ficción se unifican en los juegos de crianza”

Y los clasifica con tres juegos elementales:

Juegos de sostén

Simulacros de vuelos o de caídas. Es en esta repetición del mismo juego donde se deja constancia del regreso sano y salvo en los brazos del cuerpo protector.

Juegos de ocultamiento

El juego del “cuco” como todos los juegos de ocultamiento plantean una pérdida momentánea del contacto visual que va acompañado de preguntas tales como ¿dónde está el nene?, para luego reencontrarlo visualmente junto con un ¡acá está!

Juegos de persecución

Ocurre cuando un adulto amenaza lúdicamente al niño con intención de agarrarlo, de apresarlo o de comerlo.

Entre lo que se promete verbalmente y lo que sucede en la acción hay una diferencia notable. Aquí el lenguaje muestra su figuración, lo que se dice no es lo que se hace. Realmente el niño no es devorado ni atrapado por el adulto, ni arrojado al aire, en su cuerpo intacto y libre de daños y ataduras está la prueba de que la “amenaza ficcional” anuncia el comienzo de un juego.

Jugando se aprende

Aprendizaje y juego tienen un punto de encuentro, no solo porque a jugar se aprende, sino porque el acceso al juego se aprende jugando y poniendo en funcionamiento un mecanismo de aprendizaje particular.

Un niño que puede jugar seguramente podrá aprender sin dificultades ya que el juego es un medio de expresión, de comunicación y de resolución de conflictos. Esta es la razón por la cual es utilizado en las terapias con niños como medio a través del cual podemos abordar diferentes problemáticas.

Podemos afirmar con cierta convicción, que una escasa participación del adulto en el juego compartido con el niño en los primeros años de vida, lo privan a este de una experiencia creativa y ficcional la cual poteriormente lo habilitará para la resolución de conflictos y para una vida social interactiva en la cual la expresividad corporal juegue un rol fundamental.

Y al hablar de juego, a modo de cierre quiero citar a Donald Winnicott, médico pediatra y psicólogo inglés quien desarrolló todo una teoría del juego que sostiene que:

Es en el juego y quizás sólo en él, donde el niño o el adulto están en libertad de ser creadores y de usar el total de su personalidad, y sólo al ser creativo el individuo se descubre a sí mismo.