El ámbito escolar es un lugar donde niños y niñas manifiestan sus potencialidades y también sus dificultades. El desarrollo de estas potencialidades y la forma de evolución de las dificultades, dependerá en gran medida, de lo que la escuela en su conjunto sea capaz de ofrecer. El impacto que esto puede tener en el desarrollo e historia escolar futura de los niños  con Trastorno de Déficit Atencional e Hiperactividad (TDA/H) es muy alto.

Es por esto que a continuación les compartimos algunas pautas para Docentes que pueden implementar en el aula,  aunque uno de los aspectos más importantes es conocer a nuestro alumno, separar las conductas a mantener, de las que deseamos eliminar y plantearnos un proyecto para llevarlo a cabo.

  • Mantener un ambiente estructurado, con rutinas, organizado y motivador es prioritario para aumentar la seguridad del alumno en el aula. Con ello, vamos a conseguir que el alumno sepa que tiene que hacer en cada momento, por ejemplo con horarios de clases y calendarios de actividades a la vista, nos aseguraremos de que el alumno “no se pierde” o al menos tiene un lugar al que acudir cuando sienta que no sabe lo que le toca después.
  • Es importante saber, que la inseguridad respecto al futuro les afecta mucho, por lo que anticiparles visualmente lo que ocurrirá a continuación aumentará su seguridad y confianza.
  • Mostrar una actitud tolerante, flexible y paciente. Para afrontar adecuadamente las situaciones que se produzcan en el aula es imprescindible que separemos al niño del acto que ha llevado a cabo. En muchas ocasiones, las acciones que realiza no son intencionales, sino que simplemente no puede controlarlas (debido a la impulsividad principalmente y a la falta de reflexión).
  • En relación al comportamiento que tiene y sus consecuencias, ellos no son conscientes de esto. Por esto, como profesionales, debemos enseñarles a reflexionar, proporcionarles pautas correctas y adecuadas, hacerles ver los fallos que tienen en su comportamiento y pedirle feedback sobre él, para que poco a poco sea capaz de realizar una observación de sí mismo y autoevaluarse, aprendiendo a reflexionar sobre su propia conducta, el método de ejecución que ha llevado a cabo y las consecuencias que ha presentado dicho hecho.
  • Emplear el refuerzo positivo, nos ayudará a aumentar poco a poco las conductas que deseamos mantener y eliminar las que resultan disruptivas. Esto, evidentemente, es algo que se puede trabajar también de manera grupal. (Pongamos el caso de que tenemos un alumno en el aula con TDAH, que de manera habitual emplea algunos comportamientos disruptivos en el aula con el fin de llamar la atención de sus compañeros. Si estos son capaces de ignorar dicho comportamiento, el niño no recibirá el feedback que busca, por lo que es probable que poco a poco vaya disminuyendo dicho comportamiento hasta su total extinción).

Fuentes:

Vaello Orts, J. “Cómo dar clase a los que no quieren”. Editorial Grao (2011).

http://www.fundacioncadah.org/

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